viernes, 2 de julio de 2021
viernes, 12 de marzo de 2021
DIFERENCIAS ENTRE ARTE Y PINTURA
La diferencia entre un pintor y un
Artista, radica en que el pintor pinta
para vender y el Artista, vende lo que
pinta.”
- Picasso –
En el campo de las
Artes Plásticas hay una gran confusión o equívoco sobre lo que es Arte y lo que
es pintura. Se suele llamar Arte a toda pintura bien realizada, y Artista, a
todo aquel que pinte bajo ciertos cánones estéticos. Toda pintura bien
realizada no es Arte, como tampoco todo pintor es necesariamente un Artista. La
repuesta del genial malagueño (del epígrafe) es clara y contundente, al definir
la marcada diferencia que existe entre pintura y Arte, y sobretodo, entre
pintor y Artista. Tema poco entendido en nuestro medio, cuya finalidad tiene
que ver con los grandes intereses económicos y políticos que rigen el mundo;
intereses ajenos a los de la gran mayoría de ciudadanos. Por otro lado, el Arte
es una gran herramienta cultural y social que crea conciencia, despierta
inteligencias y eleva ideales que ayudan a la transformación del hombre y de su
destino. “Es un arma mortal contra el enemigo” acota Picasso. A través de la historia, los grandes y verdaderos Artistas
han demostrado su gran preocupación por el hombre y su entorno social,
evidenciaron que la esencia del Arte es completamente humana, y que el
sentimiento, la pasión van de la mano con la verdad y la belleza; y éstas con
el más alto grado de ejecución estética posible. Además, que el contenido y la
forma crean una unidad indisoluble y justa, germen de toda gran obra.
Muchos de estos
grandes Artistas pagaron un altísimo precio por esta sublime entrega, pagaron
con sangre, sudor e inclusive con su vida el atreverse a dejarnos el fruto más
sagrado de su sensibilidad e interioridad. Muchos fueron también los que
vivieron y murieron con la pobreza y el olvido de sobremesa: Whitman,
Poe, Vallejo, Van Gogh, Rembrandt, Modiglianni, Kathe kollwitz, etc, etc, son
algunos ejemplos feacientes. Pero, sobreponiéndose a todo drama personal
emergieron con la luz y la esperanza para cumplir a cabalidad con esa
sacratísima misión la de entregar un arte humano y verdadero a toda la
humanidad, especialmente a los más necesitados.
Por ese enorme
poder que concentra el Arte y las fuerzas valorativas de conciencia que
despliegan, tratan de castrarlo alejándolo de toda condición humana y
sobretodo, arrebatarle y quebrarle su perspectiva histórica y social;
deshumanizándolo y convirtiéndolo en un simple objeto mercantil. Muchas de
estas pinturas que hoy se motejan de “Arte”, no son más que pinturas primorosamente
“bien pintadas”, Elaboradas con el mayor esmero y dedicación para ser vendidas,
algunas veces a altísimo precio en el mercado de pinturas o en las grandes y
lujosas galerías comerciales. Todas tienen el mismo patrón o parámetro:
decorativas, imitativas, repetitivas, a lo sumo demuestran un preciosísimo
alarde técnico, un malabarismo estético, frio, como servidas para el gusto
burgués, donde la intensidad el espíritu, y la vida, brillan por su ausencia.
Triste papel el que desempeñan estas pinturas: el de llenar un espacio o
decorar un ambiente. Y quienes los pintan, no carecen de talento, al contrario,
algunos son muy talentosos, de ahí que son escogidos por el sistema reinante y
dominante para extender su plan de embrutecimiento y desvío social ,contando
para ello, con un bien armado aparato de difusión y promoción para estas
pinturas: ”críticos de Arte”, curadores, marchands ( comerciantes de pinturas),
periodistas, galerías, etc. para brindar todo tipo de proyección a sus pintores
y una vida halagada y placentera, ajena a toda realidad nacional y mundial,
todo a cambio de un dulce y dorado vasallaje
Otro rasgo visible
en estos pintores es la de imitar estilos foráneos, ajenos a nuestra identidad.
Poco o nada hay en sus pinturas que identifique a nuestro país (como siempre lo
han hecho y siguen haciendo pintores de todo el mundo) hay algunos que apuestan
hacia una reminiscencia inca o precolombina, nada realista, nada actual, todo
difuso, abstracto. Y, ¿qué hay de nuestros hombres, mujeres, niños, ancianos
que habitan nuestros pueblos? Simplemente no existen, están ignorados,
invisibilizados. ¿Qué hay de sus sueños, de sus anhelos, de sus luchas? ¡Nada!
Igual sucede con nuestros “Artistas” de la hermosa y cautivante región
selvática, tan rica y maravillosa en humanidad. La gran mayoría pinta
lo exótico, los mitos y leyendas, poblados de árboles, serpientes, jaguares,
aves, etc., hombres con rasgos europeos, mujeres como misses exuberantes y
sensuales, todo listo para la venta, el mercado, el aplauso, la vanidad. ¿Y, en
dónde están los pobladores, las comunidades nativas y los demás
habitantes?
He aquí a los
“Artistas” y el “Arte” que este sistema coorporativo, consumista, burgués y
antinaciolista nos presentta como “Arte auténtico”, siendo solo un “Arte
muerto, vacío y ajeno”. En esencia no es más que un “Arte decorativo”.
Lo que se exhibe
en las grandes e importantes galerías comerciales y otras instituciones del
estado es lo que en Europa se ha dado en llamar HAMPARTE, concepto creado y
acuñado por el pintor y docente español Antonio García Villarán, que proviene
acertadamente de la unión de las palabras HAMPA+ARTE= HAMPARTE, nada más
específico para denominar esta gran estafa de alto nivel institucionalizado en
el mundo. Hay silencio casi absoluto, casi todos callan, algunos por
complicidad y los demás, simplemente por ignorancia.
El nobel peruano /
español Mario Vargas Llosa lo había denunciado clara y abiertamente en una de
sus habituales columnas de “Piedra de toque” (1997), reproducido en el Dominical
del Comercio (12 de diciembre de 2010), entre otras cosas, ahí habla de lo nefasto y pueril que habían devenido
llegado las galerías y con ellas, las llamadas Bienales de Arte, cada vez más
insólitas y grotescas. Veamos sus palabras: “…En lo que a mí se refiere, yo
advertí que algo andaba podrido en el mundo del Arte…” y continuaba “…El único
criterio más o menos generalizado para las Obras de Arte en la actualidad no
tiene nada de artístico; es el impuesto por un mercado intervenido y manipulado
por mafias de galeristas y marchands (comerciante) y que de ninguna manera
revela gustos y sensibilidades estéticos, solo operaciones publicitarias de
relaciones públicas y en muchos casos, simples atracos. Hace más o menos un mes
visité, por cuarta vez en mi vida (pero ésta será la última) la Bienal de
Venecia. Estuve allí un par de horas creo, y al salir advertí que a ni uno solo
de todos los cuadros, esculturas y objetos que había visto
en la veintena de pabellones que recorrí, le hubiera abierto las puertas de mi
casa aunque me lo suplicara de rodillas.” ¿Qué espertento o idiotez habrá visto
(en una de las vitrinas de Arte más importante y connotada del mundo) este
representante convicto y confeso del neoliberalismo burgués y defensor acérrimo
de este nefasto sistema que le produjo tanta rabia y asco? Y ¿Qué esperar de
otras galerías del mundo e incluídas las nuestras?
Por otro lado,
siguiendo la ruta trazada por el Maestro Sabogal y los Indigenistas, y por
algunos Maestros a título personal como Urteaga, Pantigoso, Núñez Ureta,
Izquierdo, etc.; un grupo de pintores hemos apostado por un Arte nacional,
realista y humano. Un Arte vívido, que refleje ese inmenso y maravilloso mundo
que es el pueblo. Un arte sin disfraz ni doblez, limpio, puro y casi virgen. Y,
junto a nosotros, nos acompañan un sinnúmero de talentosos y entusiastas
jóvenes, todos con fé y esperanzas en un Arte nuevo, vigoroso y verdadero.
Todos creemos que el verdadero Arte está en las calles, cerca del corazón del
pueblo, que “las manos de un campesino son más hermosas que el Apolo del
Belvedere” como nos enseñara el genial Van Gogh. Hacer un Arte que conmueva,
que grite, que haga sentir y pensar, con la mayor calidad estética y técnica
posible, y que llegue a la mente y corazón de nuestro pueblo, y así cumplir con
ese precepto sagrado que nos enseñara el más universal de nuestros poetas,
César Vallejo: “Todo acto o voz genial viene del pueblo y va hacia él.”
Por último, la
palabra y el concepto de Arte y Artista en nuestro medio están tan
tergiversados y desfigurados, que, por respeto a nuestro grandes y verdaderos
Artistas, personalmente, sin pizca de falsa modestia, opté desde un comienzo de
mi carrera por el título de pintor, que es el término con que me identifico
plenamente.
BRUNO PORTUGUEZ NOLASCO
Pintor
Chorrillos, mayo de 2020
Fuente: Revista Inkarri.
martes, 23 de febrero de 2021
Acerca del concepto de educación
Acerca del concepto de educación[1]
Dr. Álvaro Villavicencio Whittembury[2]
El concepto de educación y las
concepciones del mundo
La educación es un proceso social concreto, porque
forma parte de la realidad objetiva, de esa parte que es la sociedad. Que la educación
es, pues, consustancial con el hombre. Sostuvimos que ello se demuestra a
través del desarrollo histórico, del quehacer histórico de la especie humana, a
lo largo de todas las formaciones económico-sociales que el hombre ha creado.
De allí que el proceso educativo ocurrió en la sociedad
de la comunidad primitiva, y en las sociedades clasistas, feudal y burguesa,
anteriores a las presentes, y que ocurre en las sociedades clasistas burguesas,
burguesas-imperialistas y socialistas actuales. Que seguirá ocurriendo mientras
la especie humana exista en el cosmos.
Trataremos, ahora, de establecer el concepto
genérico de educación.
1. La educación, formación del hombre de acuerdo con
una concepción del mundo
La concepción del mundo es, como se ha expresado ya, un
sistema de ideas, conceptos y representaciones sobre la naturaleza, la sociedad
y el conocimiento. En su amplio sentido, abarca toda, las concepciones del
hombre sobre la realidad en torno: concepciones filosóficas, económicas,
político-sociales, científicas particulares, morales, estéticas, etc. En su
sentido estricto, medular, abarca los problemas fundamentales de la filosofía: materia y espíritu, desarrollo, conocimiento y
sociedad.
Mas, la concepción del mundo (conciencia social, ideología) está determinada por el ser
social, refleja el ser social, sin que esto quiera decir que deje de tener
influencia sobre él. Si el ser social es clasista, la concepción del mundo
adquiere un carácter de clase, e impera, predomina, la concepción del mundo
de la clase que se encuentra en el poder. Si el ser social clasista es un ser
que contiene relaciones económicas distorsionadas, injustas, de explotación de
una mayoría por una minoría explotadora (esclavismo, feudalismo y capitalismo),
la concepción del mundo predominante también tendrá carácter distorsionado
(consciente o inconscientemente) y será la dominante porque corresponde a esas
minorías dominantes. Si el ser social clasista es un ser que contiene
relaciones económicas no distorsionadas sino concordantes con el carácter
social de la producción, tendientes a eliminar de modo definitivo la
explotación del hombre por el hombre (socialismo), la concepción del mundo no
será distorsionada, tendrá un carácter científico, será la dominante y se
generalizará.
Las clases explotadoras esclavista, feudal y burguesa, por defender sus
intereses de clase y por distorsión gnoseológica, deforman la concepción del mundo, la ideología; la
clase obrera, en contrarío, no la deforma; la eleva al nivel de ciencia. Por
ello, la ideología de la clase obrera, la concepción del mundo de la clase
obrera, el marxismo y su núcleo filosófico, el materialismo dialéctico,
constituyen actualmente la concepción científica del mundo.
¿Puede vivir un hombre
sin una concepción del mundo, pueril, elemental o amplia? Esto sería imposible. El
cuerpo humano puede existir, sí,
descerebrado, en "estado vegetal". "La concepción del mundo tiene una enorme importancia práctica, pues de
ella depende la actitud del hombre frente a la realidad que le rodea y sirve de
guía para la acción", expresan Rosental—Iudin (38—75; el subrayado es
nuestro).
Si la concepción del mundo, la ideología, es tal que distorsiona,
deforma la realidad, el hombre vive, vivirá, pero sus actitudes serán
distorsionadas, quiéralo o no. Por el contrario, si la concepción del mundo no
distorsiona la realidad, es verdad objetiva, el hombre vive y vivirá en
ascendente, pleno, y jamás igualado desarrollo. O el hombre vive orientado por
una concepción idealista del mundo en sus diversas y actuales manifestaciones
filosóficas, o lo hace con la concepción materialista del mundo en su expresión
filosófica actual: el materialismo dialéctico e histórico. No hay términos
medios, remitiéndonos al problema fundamental de la filosofía.
Pues bien. No
puede haber educación sin un
contenido educativo que debe adquirir el sujeto para ser educado. Y ¿qué es, en
esencia, el contenido educativo? A la postre no puede ser otra cosa que, total
o parcialmente, la concepción del mundo, la conciencia social, la ideología,
reflejo del ser social.
En
consecuencia, desde el punto de vista del materialismo dialéctico e histórico, la educación es, en sentido
general, la acción espontánea o sistemática que se ejerce sobre el hombre para
ser formado de acuerdo con una concepción del mundo, a fin de que actúe según
esa concepción en la formación económico-social a la que pertenece. En
formaciones económico-sociales clasistas la educación es clasista y, por tanto,
es el proceso sistemático
consistente en formar al hombre según la concepción del mundo de la clase que
se encuentra en el poder, a fin de que actúe según esa concepción. En
formaciones económico-sociales clasistas, las clases dominadas, realizan,
también, proceso educativo sistemático, mas no es el imperante.
Es acción espontánea, homogénea, no clasista, porque en la
Comunidad Primitiva la influencia era (o es) realizada por la sociedad en su
conjunto y por el propio medio ambiente, sin encargarla a ninguna institución
específica. Es acción sistemática, especialmente organizada, clasista, porque
en las formaciones económico-sociales clasistas (Esclavismo Feudalismo,
Capitalismo y Socialismo) surge y se desarrolla vigorosamente un conjunto de
instituciones destinado específicamente a educar: la escuela –jardines de infancia, escuelas primarias,
secundarias y superiores con diversas características– y su aparato
administrativo, que constituye lo que se denomina "sistema educativo"
y que para nosotros es la ESCE en sus varias modalidades; y porque otras
instituciones, actividades o procesos sociales, que no forman parte del sistema
educativo escolarizado, es decir, no destinados específicamente a educar,
realizan una influencia organizada, planificada o permanente sobre el sujeto
(partidos políticos, sindicatos, instituciones religiosas, medios de
comunicación, centros de trabajo, la calle, el barrio, etc.) que también educa,
conformando lo que hemos dado en llamar ESCNE. Y como es acción sistemática
clasista, la ejercen las clases sociales, predominando aquella que desarrolla
la, clase que domina la formación económico-social.
Es acción espontánea o sistemática que se ejerce sobre el
hombre, porque no sólo el niño, el adolescente o el joven son sujetos de la
educación. Lo es el hombre maduro y lo es el hombre viejo o el anciano. Es el
hombre, en general, el sujeto de la educación. Desde que nace hasta que fenece.
Desde que es concebido hasta que muere. Porque la influencia, la acción,
espontánea o sistemática (escolarizada o no escolarizada) no se detienen al
término de una etapa señalada del ciclo vital del hombre ni es patrimonio exclusivo
de los hombres maduros (un bebé puede influir, accionar en un anciano, por
ejemplo). Por ello se dice que la educación es permanente.
Esa acción o influencia se ejercen sobre el hombre para ser
formado de acuerdo con una concepción del mundo, a fin de que actúe según esa
concepción, en la formación económico-social a la que pertenece, porque toda
acción o influencia tiene un objetivo, una finalidad, precisa en el caso de la
educación: la asimilación de un contenido, denominado "contenido educativo";
y ese contenido educativo que el "educador" (sujeto que ejerce la
acción o influencia) debe hacer asimilar al "educando" (sujeto que
recibe la acción o influencia) no viene a ser sino, en todo o en parte, un
conjunto o sistema de ideas, conceptos o representaciones sobre la naturaleza,
la sociedad y el conocimiento, una ideología, para actuar, según ella, como
integrante de una formación económico-social no clasista o clasista (comunidad
primitiva, esclavista, feudalista, capitalista o socialista); porque gestante,
niño, adolescente, joven, adulto o senil, el hombre debe actuar, vivir,
desempeñar un papel o un rol, trabajar, dentro de la formación social, no
clasista o clasista, a la que pertenece. El trabajo es la expresión máxima de
la actuación del hombre, en el entendido de que el concepto de
trabajo es relativo a cada concepción del mundo y en cada período histórico.
La actuación, el vivir, el desempeñar un papel específico, el
trabajar, suponen, pues, la adquisición de las habilidades o destrezas y
actitudes para la vigencia, satisfacción de las necesidades, desarrollo y/o
caducidad de la formación económico-social, a nivel de sus fuerzas productivas,
de sus relaciones de producción y de su ordenamiento social, político-estatal y
de su sistema ideológico, lo cual significa la formación, por ejemplo, de
cazadores, agricultores, artesanos, obreros, técnicos, administradores,
comerciantes, economistas, relacionistas industriales, abogados, secretarios,
periodistas o comunicadores, militares, burócratas o trabajadores del Estado,
educadores, artistas, religiosos, científicos, políticos, filósofos, etc.:
explotadores y explotados en formaciones económico-sociales cuyas relaciones de
producción son de explotación del hombre por el hombre.
La educación es, pues, en sentido general, la formación del
hombre de acuerdo con una determinada concepción del mundo, de una determinada
ideología: formación, no sólo como proceso (acción espontánea o sistemática)
sino también como punto de llegada, meta, objetivo o finalidad (adquisición de
una determinada concepción del mundo, ideología, y de las destrezas,
habilidades o actitudes concordantes con esa concepción, para actuar, vivir,
desempeñar un papel específico, trabajar, en la formación económico-social a la
que se pertenece y/o por la que se lucha).
La expresión "En
formaciones económico-sociales clasistas la educación es clasista y, por tanto,
es el proceso sistemático
consistente en formar al hombre según la concepción del mundo de la clase que
se encuentra en el poder, a fin de que actúe según esa concepción. En
formaciones económico-sociales clasistas, las clases dominadas realizan,
también, proceso educativo sistemático, mas no es el imperante", encierra el sentido general del concepto de
educación ya analizado, pero lo remite a la situación particular de las
formaciones económico-sociales clasistas: deja la acción educativa de ser
espontánea, homogénea, como en la Comunidad Primitiva, para convertirse en
sistemática, específicamente organizada, discriminada y discriminatoria, según
las clases sociales; el contenido educativo que impera para formar hombres que
puedan actuar, desempeñar una función, trabajar, de acuerdo con una concepción
del mundo, se deriva e impone de la concepción del mundo de la clase que
detenta el poder, que domina la sociedad clasista; predomina, entonces, la
educación que imparte la clase dominante; y existe, por ende, la educación que
organizan las clases dominadas en sus dos formas, ESCE y ESCNE, en diferentes
modalidades, pero no impera.
Este concepto
de educación tiene una expresión mucho más resumida cuando se
dice que la educación es la acción espontánea o sistemática que se ejerce sobre
el hombre para que adquiera una concepción del mundo y actúe, desempeñe una
función, acorde con esa concepción, como integrante de una formación
económico-social determinada.
Ese es en
esencia, el concepto de educación, el mismo
que hace explícitas sus clases, formas y carácter. Así, podemos referirnos a la
educación espontánea de la comunidad primitiva, pasada o actual, y a la educación sistemática clasista, idealista y materialista,
del esclavismo, del feudalismo, del capitalismo y del socialismo.
La educación idealista, en sus manifestaciones concretas
esclavista, feudal y burguesa, por ser, en esencia, el proceso de adquisición
de la concepción del mundo idealista para que los hombres actúen, desempeñe un
rol, trabajen, de acuerdo con ella, es una educación que produce hombres de
concepción y actitudes distorsionadas, no concordantes con la verdad objetiva,
reflejo de la realidad objetiva. Mas, esa concepción del mundo se presenta,
contradictoriamente, como la única verdadera cuando, al ser esgrimida y
asimilada de modo compulsivo, la utiliza y propaga la clase poseedora,
minoritaria y dominante en el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo. Esto
explica que, para la burguesía dominante, por ejemplo, la única y verdadera
educación sea la correspondiente a la concepción idealista del mundo actual en
sus diversas manifestaciones filosóficas; y que se tome en extrema
consideración las reformas burguesas de la educación para ponerles la etiqueta
de "nueva educación", tanto en sus expresiones metodológicas cuanto
en las doctrinarias.
La educación materialista, manifestada de modo concreto en los
países auténticamente socialistas del mundo actual, por ser, en esencia, la
acción que se ejerce sobre los hombres para que adquieran la concepción
materialista del mundo –cuya
médula es el materialismo dialéctico e histórico– y actúen,
cumplan una función, trabajen de acuerdo a ella, es una educación que produce
hombres de concepción y actitudes no distorsionadas, concordantes con la verdad
objetiva, reflejo de la realidad objetiva. Esta, sí, es la verdadera nueva educación. Al producir los hombres dentro
de una sociedad cuya base o estructura económica (relaciones de producción) va
eliminando, hasta hacerla nula, la propiedad privada de los medios de
producción y al asimilar, mediante el proceso educativo, la concepción
materialista, científica, del mundo, asistimos, sí, al surgimiento de hombres
formados de modo armónico, integral, completo.
Biografía
Dr. Álvaro
Villavicencio Whittembury
Doctor en Educación, profesor emérito de la Universidad
Nacional “Enrique Guzmán y Valle” (La Cantuta) y de la Universidad Nacional San
Cristóbal de Huamanga, instituciones donde trabajó como docente en el campo de
la educación y dirigió centros de formación de Maestros, incluidos los
correspondientes a la práctica profesional. Ha sido director de la Escuela de
Posgrado y Rector (A.I.) de la Universidad "La Cantuta".
En 1954 se inició como docente en la Escuela Nº 111 de
Cajabamba, su tierra natal. En 1966 fue profesor del Instituto Experimental de
Educación Nº 6 de Lima y de la Universidad Peruana de Ciencias y Tecnología,
hoy Universidad Particular Ricardo Palma.
Ha viajado a Puerto Rico y Estados Unidos de Norteamérica
(USA) para perfeccionarse en educación (1955-1956); a México y USA para
investigar asuntos educacionales (1985, 1996, 1997, 1999 y 2000); a la
República Popular China como periodista e investigador de la educación
(1979-1980); y a Italia para intervenir en jornadas sobre derechos humanos, invitado
por Amnistía Internacional (1996).
Colabora como periodista eventual en diarios y revistas
especializadas de Lima.
Entre otros textos, ha publicado los siguientes: "El esquema de aprendizaje" (1962), "Acerca
del concepto de educación"
(1978), "Apuntes y
transcripciones para una historia y
filosofía de la educación"
(1983), “El régimen de créditos”
(Revista de la UNE, 1967), “El perfil profesional y el plan curricular”
(Revista de la UNE, 1982), "Educación,
ideas básicas" (2001), y “Teoría
General de la Educación”, (2010).
Actualmente vive en
Villa Toledo (Colca), Cieneguilla, Lima- Perú.
domingo, 7 de febrero de 2021
Entrevista a Efraín Morote Best
Entrevista a Efraín Morote Best[1]
Cultura popular,
cultura andina y tradiciones populares
Por Alejandro Melgar
Dr. Morote, ¿Cuáles son las diferencias
que hay entre folklore, cultura popular y cultura andina?
Ud. me habla de tres categorías
distintas y vinculadas, ninguna de ellas unívoca. El término folklore expresa dos conceptos básicos diferentes
y complementarios. De un lado, designa el conjunto de valores espirituales y materiales
fruto de la vicisitud histórica del Pueblo; del Pueblo con mayúscula, es decir,
de la clase social productora y despojada; de otro lado, nombra a la ciencia histórico-social
específica que trata de determinar las leyes de surgimiento, desarrollo y extinción
de esos valores espirituales y materiales, real o aparentemente fiadores de la existencia
humana, pero, en todo caso integrantes de aquel patrimonio histórico-social conocido
también con el nombre de tradiciones populares.
Al decir "dos conceptos
básicos", estoy advirtiendo que hay otras significaciones. Cierto sector social,
por ejemplo, utiliza el vocablo folklore o su derivado: folklórico para señalar
lo ridículo, lo grotesco, lo tosco, y deslucido en la conducta, el lenguaje y hasta
la apariencia exterior de individuos de su propia camada. Aquí, en el fondo, se
trata de un giro especial en el modo de hablar (y, desde luego, de pensar) de ese
vulgo pequeño burgués cuasialfabeto o parailustrado que disfraza su miedo al Pueblo,
con la burla y el menosprecio. Es un asunto de mentalidad de clase, de clase social.
Cultura Popular, locución que
no me es de uso, entiendo que significa el conjunto de valores más o menos democráticas
y socialistas de las masas explotadas y oprimidas, en contraposición con la cultura
burguesa (o en nuestro caso, feudal-burguesa) dominante, que busca la perpetuación
de sus ventajas basadas en la injusticia social y que, con tal propósito, utiliza,
con idéntico denuedo, el pupitre o la cátedra, la tribuna o el confesionario, el
púlpito o el libro, el periódico o la televisión, el soborno o el asesinato. En
este sentido, la expresión cultura popular tiene para mí ciertas connotaciones político-sociales,
como el término folklore las suyas estrictamente científicas o zafiamente vulgares.
Cultura andina es, según percibo,
una categoría en desarrollo; una categoría instrumental tendente a abstraer lo que
de nativo común o compartido hay en lo diverso de los valores espirituales y materiales
del área geográfica-histórico-social a la que alude.
Resulta obvio que al transmitirle
estas ideas asumo una posición, lo que significa que hay otras que advierten la
multivocidad.
¿Qué relación halla usted entre
folklore y cambio social?
El folklore es una disciplina
histórico-proyectiva. Estudia cosas vivas venidas de tiempos muertos, pero las estudia
no para regodearse con la contemplación de ellas o con un sistemático examen y quedarse
allí, sino para junto con otras disciplinas contribuir al aceleramiento del cambio
social.
El cambio, todos lo sabemos, es el salto de una fase de desarrollo social de la sociedad de clases a
otra, cualitativamente superior. Este proceso, sometido a leyes, puede adelantarse o retrasarse, pero es necesario, vale
decir, ineludible. Se retrasa, por lo común, debido al poco desarrollo de la fuerzas
productivas y a la resistencia que opone la clase reaccionaria utilizando mil medios,
principalmente los criminales, ya que su aspiración suprema es evitar el paso del
poder de sus manos a las del pueblo. Se acelera con el desarrollo de esas fuerzas productivas, con la maduración de la
conciencia social, con el agudizamiento de las injustas relaciones de producción,
con la adicción de la ferocidad represiva del Estado, en cuyo caso, como es normal
que suceda, la lucha de clases deviene en violencia abierta que acaba cabal y definitivamente
con la clase explotadora y su enorme maquinaria represiva expresada en las órganos
del Estado reaccionario.
Si el folklore es una disciplina
histórica-proyectiva que, precisamente, estudia el patrimonio del pueblo, si el
cambio social es un paso tajante y necesario de una vieja calidad a otra nueva;
si ese tránsito puede adelantarse o retrasarse en su advenimiento y si el sector
positivo del patrimonio popular es parte de las armas que el pueblo pone al servicio
de su lucha de liberación; si todo esto acontece, como es cierto que es así, el
vínculo entre folklore y cambio social se hace muy visible.
El correcto manejo del patrimonio
tradicional del pueblo puede contribuir, y contribuye, al aceleramiento del proceso;
el incorrecto manejo, a su retraso.
Pero algo más, y muy importante:
producido el cambio social, las tradiciones populares purificadas por una concepción
científica del mundo, sirven para descubrir y mostrar la genuina identidad nacional;
identidad totalmente alejada del nacionalismo chauvinista, patriotero, y siempre
tragicómico que la reacción emplea como otra arma de lucha, esta vez para engañar,
para confundir.
Nosotros, dije alguna vez, solo
podemos ser nosotros mismos; pero también somos la Humanidad; una Humanidad que
se enriquecerá con nuestras peculiaridades fuertes, útiles, honradas, hermosas y
se deleitará auténticamente con ellas.
Usted tiene un trabajo publicado
sobre Antropología en el que sostiene la existencia de cinco principios...
Entiendo que se refiere al discurso
sobre la Antropología. La primera edición se la hizo en Huamanga, la segunda en
Huancayo, en las facultades de ciencias sociales de las universidades respectivas.
Sostengo cinco proposiciones
que enuncian otros tantos principios de las ciencias histórico-sociales: los de
Unidad, Compromiso, Identificación, Definición y Acción, que, al final, se resumen
en una fórmula: Las ciencias sociales son ciencias altamente comprometidas y sus
labradores sirven, explícita o implícitamente, las causas del inmovilismo, de la
reforma o del cambio, debiendo anotarse que el inmovilismo es una forma de necrofilia
con cada vez más escasos adictos y que el reformismo es una costurería remendataria
de ineficacia probada. Yo, desde luego, me defino por el cambio. No puede ser de
otra manera, si vivo en el país en el que vivo; un país injustamente desdichado,
pero en cuyo brillante futuro confío.
También tiene otras publicaciones...
Sí; cerca de cien trabajos publicados
aquí y allá, con buena fortuna o sin ella. Estos trabajos aparecen en libros, folletos,
revistas y alguna enciclopedia. Pero, tal vez, lo que más interesa es lo que hoy
se hace que lo que ayer se hizo.
¿Qué nos puede decir sobre Ayacucho,
nuestra tierra?
Sigo viéndola como una víctima
propiciatoria del cambio social en el Perú, en América y en los pueblos pobres del
mundo.
Algunas palabras finales para
la juventud.
... Solo puedo,
o, más bien, debo dirigirme a la juventud peruana que, desde el lugar donde se halle,
entrega sus energías, y a veces su propia vida, a la lucha por el cambio, que trae
la liberación nacional, el progreso social y la paz: que aquilate muy seriamente
su enorme tarea, puesto que esa es la única manera de pagar con buena moneda la
gran deuda que contrajo al haber nacido ahora, y aquí. Vivimos en un país inverosímil,
que merece ser redimido. Que puede ser redimido. Que debe ser redimido. Que, a pesar
de todo, será redimido.
EFRAÍN MOROTE BEST (1921 – 1991)
Nace
en Ayacucho un 8 de julio de 1921, fue un estudioso del folklore peruano. Y reconocido
como uno de los precursores de la antropología peruana.
Nació
en la ciudad de Huamanga (Ayacucho). Fue su lengua materna el inglés o el
francés. Siendo adulto, se trasladó al Cusco para estudiar en la Universidad de
San Antonio Abad de dicha ciudad, donde obtuvo los grados académicos de
bachiller en Humanidades y de doctor en Historia. Luego estudió Derecho en las
Universidades Nacionales de Arequipa y Trujillo.
Entre
los cargos que en vida tuvo, podemos mencionar que fue director de la revista
Tradición, catedrático de folclore de la Universidad, presidente de la Sociedad
Peruana de Folklore, coordinador de las Escuelas Bilingües del Ministerio
Pública, Rector de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, personero
del Consejo Inter Universitario y luego delegado del CONUP para la reorganización
de la Universidad Nacional del Centro del Perú en Huancayo, etc.
Realizó
una infatigable labor de investigación folclórica y de rescate de tradiciones
populares en muchos puntos del territorio peruano. Como prueba de ello, dejó un
valioso registro de publicaciones y trabajos de recolección y análisis. Resulta
particularmente encomiable la rigurosidad científica con la que llevó a cabo
sus proyectos.
Fuente: http://miguel.guzman.free.fr/Runapacha/entrevistamorote.htm
DECÍA
EL DR. MOROTE QUE A LA UNIVERSIDAD “SE VIENE A ENRIQUECERLA Y NO A
ENRIQUECERSE, A PAGAR DEUDAS Y NO A COBRARLAS, A SEMBRAR Y NO A COSECHAR”.
JAMÁS DESCUIDÓ LA ENSEÑANZA-APRENDIZAJE EN LAS
AULAS UNIVERSITARIAS...
Tuvo altos cargos en 28 instituciones
académicas de América, Europa y Asia (como presidente honorario, presidente
académico de orden, miembro honorario, miembro correspondiente, etc.) y ha
dictado cursos y conferencias magistrales en representación del Perú en esos
tres continentes.
Vivió una infancia en
una época de honda depresión económica; por motivos familiares, tuvo contacto
con los campesinos pauperizados, su primera lengua es el quechua y no el
español, los campesinos fueron sus primeros maestros. Estuvo influenciado por el
Neoindigenismo en el Cusco; orientado básicamente hacia el folklore; por
intelectuales de la época como el maestro el Dr. Víctor Navarro del Águila, los
incesantes diálogos con él y con sus compañeros del Grupo Guamán Poma, primero,
y del Grupo Tradición, después, las ansiosas lecturas de fuentes escritas sobre
la historia de América y del mundo; de obras de Filosofía, de Antropología, de
Sociología, de Economía y de abundante gama de obras literarias de diversos
países y épocas, fue ampliando su visión del mundo. También asumió la cátedra
de Folklore en la Universidad San Antonio Abad del Cusco.
EN OTRO MOMENTO LO VEMOS
LIGADO ESTRECHAMENTE CON LA ENORME RESPONSABILIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN, EL
DESARROLLO, EL FORTALECIMIENTO Y LA DEFENSA DE LA UNIVERSIDAD. Esta tarea no
fue nada fácil, pues la Universidad de Huamanga, desde el momento de reiniciar
sus funciones académicas, se debatió en una lucha constante por los magros
presupuestos asignados por el Estado y la permanente satanización que atentaba
contra el funcionamiento de esta Universidad. Durante los diez años insistió
duramente a quienes querían servirse de ella y no servirla.
DECÍA EL DR. MOROTE QUE
A LA UNIVERSIDAD “SE VIENE A ENRIQUECERLA Y NO A ENRIQUECERSE, A PAGAR DEUDAS Y
NO A COBRARLAS, A SEMBRAR Y NO A COSECHAR”. JAMÁS DESCUIDÓ LA
ENSEÑANZA-APRENDIZAJE EN LAS AULAS UNIVERSITARIAS.
Tuvo a su cargo, de
acuerdo a los planes de estudio, las asignaturas de Folklore, de Metodología y
Etnología Amazónica, entre otras. Se pronunció contra la utilización de la
cátedra para conseguir posiciones políticas o fortunas personales; en fin,
remarco que la Universidad no tiene sentido el “favor”, “el regalo”, la
“recomendación”.
APORTES AL FOLKLORE. Su
aporte es al conocimiento de la cultura popular, a la historia oral y escrita
de nuestros pueblos, así como al desarrollo conceptual de las Ciencias Sociales
y en especial del Folklore, donde nos dice: EL FOLKLORE “ES UN SECTOR
ESPECÍFICO DE LAS CIENCIAS HISTÓRICO-SOCIALES QUE BUSCA DETERMINAR LAS LEYES DE
SURGIMIENTO, DESARROLLO Y EXTINCIÓN DE LAS TRADICIONES POPULARES”.
ES DESTACABLE LOS SEIS
PRINCIPIOS QUE RIGEN EN EL CAMPO DE ESTAS CIENCIAS; DEBEN SER ARTICULADAS: EL
PRINCIPIO DE UNIDAD, EL PRINCIPIO DE COMPROMISO, EL PRINCIPIO DE CLASE, EL PRINCIPIO
DE IDENTIFICACIÓN, EL PRINCIPIO DE DEFINICIÓN Y EL PRINCIPIO DE ACCIÓN. SU
PREOCUPACIÓN EN EL FOLKLORE PASÓ POR EL TRABAJO DE REGISTRAR, CLASIFICAR,
ANALIZAR, INTERPRETAR, Y GENERALIZAR EXPRESIONES Y ESENCIAS DE LA CULTURA.
PARTICIPÓ ACTIVAMENTE EN LOS CONGRESOS DE FOLKLORE.
PRODUCCIÓN INTELECTUAL
Fue parte de ese movimiento cultural que surgió en el Cusco en la década del 50
con la revista Tradición, órgano del Grupo Tradición del Perú, la Sociedad
peruana de folklore, que edito también su Boletín y después los Archivos
Peruanos de Folklore y organizó el Comité Permanente de Conceptualización en
Folklore.
Su producción
intelectual está en sus obras publicadas y de recopilación: Aldeas Sumergidas,
Pueblo y Universidad y El Nakaq.
El Dr. Efraín Morote Best
pertenece a la gran familia de los más distinguidos intelectuales del mundo
peruano y latinoamericano, como lo son José María Arguedas, Cesar Guardia
Mayorga, Josafat Roel Pineda, Luís E. Valcárcel, Juan José Vega, Rodrigo
Montoya, Mildred Merino, Manuel Acosta Ojeda y entre otros estudiosos del
Folclore. El maestro dejó de pensar el 7 de abril de 1989.
_________________________________________
*
Extraído del Libro “Pueblo y Universidad” por Víctor Huaylla Quispe.
[1] El 12 de julio de
1987, el diario "Cambio", en Lima, publicó la entrevista que
Alejandro Melgar hiciera al Dr. Efraín Morote Best, y que a continuación
extractamos.
Entrevista a Víctor Mazzi
Entrevista a Víctor Mazzi[1]
La poesía
del proletariado
Por Ricardo Gonzáles
Vigil
¿Qué entiende usted por poesía
proletaria?
¿El concepto de proletariado
incluiría al campesinado, ya que la gran mayoría de peruanos siguen siendo campesinos?
Las expresiones
del campo no son las de la ciudad. La poesía proletaria trae una conciencia de clase
y la poesía indigenista, como nos la recuerda Mariátegui, no fue hecha por indígenas,
en cambio, la poesía proletaria es hecha por los mismos obreros.
Pero en su antología incluye
poetas que no son de extracción obrera y que no han transcurrido su vida en oficios
proletarios.
El poeta
es proletario por extracción o por posición. Si adopta la conciencia de clase, está
inmerso en los problemas del proletariado. Existiría pues un proletariado fabril
y un proletariado intelectual.
¿Es lo mismo hablar de poesía
proletaria y poesía revolucionaria?
Bueno, en
algunos aspectos sí, porque no puede estar alejada de la acción política, pero no
se puede identificar la poesía proletaria con la poesía política. La poesía política
siempre trasunta una expresión partidaria; la poesía proletaria en cambio, sin dejar
de ser política, no se identifica con una actitud partidarista sino con las necesidades
de expresión de la clase obrera.
Etapas de la poesía proletaria
peruana
¿Cómo logró determinar la
existencia de “anticipadores” y de “cursores” de la poesía proletaria peruana, de
acuerdo al esquema que presenta Ud. en su antología?
En principio,
soy un estudioso de la literatura peruana. El proletariado no ha existido solamente
a partir de la revolución industrial, sino desde mucho antes (tenemos el movimiento
de Espartaco 80 años antes de Cristo, en el que intervinieron albañiles, pescadores,
es decir hombres pertenecientes al proletariado sin saberlo). Al estudiar las obras
y las biografías de Juan del Valle y Caviedes, Gabriel Aguilar y Nalvarte, y Constantino
Carrasco me di cuenta de que eran precursores de la literatura proletaria; Caviedes,
por ejemplo, había sido un obrero, aunque claro en esa época no estaba sistematizada
la noción de clase. En cuanto a los cursores, observé que se había escrito mucho
sobre el proletariado en 1912; uno de los textos que recuerdo es una oda a los obreros
escrita por José Gálvez Barrenechea. Este poema no tenía una visión total de lo
que es el proletariado. Lo mismo ocurre con la generación de 1920, con Serafín Delmar,
Magda Portal, Nicanor de la Fuente y otros que trataron de hacer una poesía cercana
a la visión de la clase obrera, pero no lograron penetrar a fondo en la actividad
y sentimientos de la clase trabajadora peruana. Todo esto me hace hablar de cursores
a partir de los postulados estéticos y políticos que trazó José Carlos Mariátegui
y más profundamente César Vallejo; si bien ellos no fueron obreros, estuvieron al
servicio de la ideología de la clase obrera y, por lo tanto, son proletarios por
posición.
La mayoría de los autores
posteriores han participado en el Grupo Intelectual “Primero de Mayo”. ¿Cómo se
gestó esta asociación?
Podemos
decir que en Chosica se originó la idea de reunir a los escritores de la clase obrera,
dado que acá nos encontramos tres trabajadores que hacíamos versos: José Guerra
Peñaloza, Carlos Loayza y yo; en 1947 ya trazamos un esbozo de lo que podría ser
más tarde la poesía proletaria. Luego fui a trabajar a Paucartambo, donde me encontré
con escritores obreros y en 1950 instituimos el grupo “Tierra y Libertad”, con Víctor
Ladera Prieto, Eusebio Arias Vivanco, Sócrates Morales y otros. Después pudimos
reencontrarnos en 1956 en Lima, y conocimos a otros escritores como Leoncio Bueno
y dimos fundación al Grupo Intelectual “Primero de Mayo”. Se elaboró un programa
de principios que está vigente. Actualmente agrupa a 35 escritores, 13 de ellos
bastantes jóvenes. Tenemos filiales en Tacna, Cusco, Piura, Chiclayo, Jauja, Huancayo,
y otras ciudades del país. El Grupo “Primero de Mayo” ha leído una serie de autores
que le crearon la conciencia de una corriente proletaria; el grupo Boedo de Argentina,
diversos autores latinoamericanos y norteamericanos cercanos a la clase obrera,
los poetas obreros españoles –entre ellos, la figura de Miguel Hernández-. Y creo
que es la primera vez que una entidad se ha logrado mantener, porque el grupo Boedo
no duró más de diez años. Estamos en constante correspondencia con escritores obreros
de otros países.
POESIA AL TRABAJO
Porque somos
lo que por nosotros somos
en cada jornada diaria,
porque estamos
cuan presto estamos llenos
de dolor y de ternura,
porque luchamos
donde luchamos por la conquista
del pan y la belleza,
porque pensamos
lo que pensamos de esta sociedad
dividida en clases,
porque tenemos
el orgullo que tenemos de ser
sostenedores del orbe,
porque soñamos
con lo que realmente soñamos
por un futuro no lejano
y porque no olvidamos
a nuestros compañeros caídos
en la brega y el combate,
y pongámonos de pie
para celebrar el día nuestro
(Pero entonando LA INTERNACIONAL)
LA HUELGA
La huelga,
compañero,
no es ponerse a mirar la luna
ni entrecerrar los párpados
esperando el maná del cielo.
La huelga,
miradlo,
es una boca enorme de clamores,
el pecho dispuesto a la lid
entre un bosque de pancartas.
La huelga,
compañero,
no es pedir centavos por caridad
ni regatear algunas migajas
a la tenebrosa voluntad del amo.
La huelga,
decidlo,
es un muro de voces coléricas,
un levantamiento de puños
y una toma de calles y plazas.
La huelga,
camarada,
es una poderosa arma del pueblo.


