viernes, 12 de marzo de 2021

DIFERENCIAS ENTRE ARTE Y PINTURA


 

La diferencia entre un pintor y un Artista, radica en que el pintor pinta

para vender y el Artista, vende lo que pinta.”

- Picasso –

 

En el campo de las Artes Plásticas hay una gran confusión o equívoco sobre lo que es Arte y lo que es pintura. Se suele llamar Arte a toda pintura bien realizada, y Artista, a todo aquel que pinte bajo ciertos cánones estéticos. Toda pintura bien realizada no es Arte, como tampoco todo pintor es necesariamente un Artista. La repuesta del genial malagueño (del epígrafe) es clara y contundente, al definir la marcada diferencia que existe entre pintura y Arte, y sobretodo, entre pintor y Artista. Tema poco entendido en nuestro medio, cuya finalidad tiene que ver con los grandes intereses económicos y políticos que rigen el mundo; intereses ajenos a los de la gran mayoría de ciudadanos. Por otro lado, el Arte es una gran herramienta cultural y social que crea conciencia, despierta inteligencias y eleva ideales que ayudan a la transformación del hombre y de su destino. “Es un arma mortal contra el enemigo” acota Picasso. A través de la historia, los grandes y verdaderos Artistas han demostrado su gran preocupación por el hombre y su entorno social, evidenciaron que la esencia del Arte es completamente humana, y que el sentimiento, la pasión van de la mano con la verdad y la belleza; y éstas con el más alto grado de ejecución estética posible. Además, que el contenido y la forma crean una unidad indisoluble y justa, germen de toda gran obra.

Muchos de estos grandes Artistas pagaron un altísimo precio por esta sublime entrega, pagaron con sangre, sudor e inclusive con su vida el atreverse a dejarnos el fruto más sagrado de su sensibilidad e interioridad. Muchos fueron también los que vivieron y murieron con la pobreza y el olvido de sobremesa: Whitman, Poe, Vallejo, Van Gogh, Rembrandt, Modiglianni, Kathe kollwitz, etc, etc, son algunos ejemplos feacientes. Pero, sobreponiéndose a todo drama personal emergieron con la luz y la esperanza para cumplir a cabalidad con esa sacratísima misión la de entregar un arte humano y verdadero a toda la humanidad, especialmente a los más necesitados.

Por ese enorme poder que concentra el Arte y las fuerzas valorativas de conciencia que despliegan, tratan de castrarlo alejándolo de toda condición humana y sobretodo, arrebatarle y quebrarle su perspectiva histórica y social; deshumanizándolo y convirtiéndolo en un simple objeto mercantil. Muchas de estas pinturas que hoy se motejan de “Arte”, no son más que pinturas primorosamente “bien pintadas”, Elaboradas con el mayor esmero y dedicación para ser vendidas, algunas veces a altísimo precio en el mercado de pinturas o en las grandes y lujosas galerías comerciales. Todas tienen el mismo patrón o parámetro: decorativas, imitativas, repetitivas, a lo sumo demuestran un preciosísimo alarde técnico, un malabarismo estético, frio, como servidas para el gusto burgués, donde la intensidad el espíritu, y la vida, brillan por su ausencia. Triste papel el que desempeñan estas pinturas: el de llenar un espacio o decorar un ambiente. Y quienes los pintan, no carecen de talento, al contrario, algunos son muy talentosos, de ahí que son escogidos por el sistema reinante y dominante para extender su plan de embrutecimiento y desvío social ,contando para ello, con un bien armado aparato de difusión y promoción para estas pinturas: ”críticos de Arte”, curadores, marchands ( comerciantes de pinturas), periodistas, galerías, etc. para brindar todo tipo de proyección a sus pintores y una vida halagada y placentera, ajena a toda realidad nacional y mundial, todo a cambio de un dulce y dorado vasallaje

Otro rasgo visible en estos pintores es la de imitar estilos foráneos, ajenos a nuestra identidad. Poco o nada hay en sus pinturas que identifique a nuestro país (como siempre lo han hecho y siguen haciendo pintores de todo el mundo) hay algunos que apuestan hacia una reminiscencia inca o precolombina, nada realista, nada actual, todo difuso, abstracto. Y, ¿qué hay de nuestros hombres, mujeres, niños, ancianos que habitan nuestros pueblos? Simplemente no existen, están ignorados, invisibilizados. ¿Qué hay de sus sueños, de sus anhelos, de sus luchas? ¡Nada! Igual sucede con nuestros “Artistas” de la hermosa y cautivante región selvática, tan rica y maravillosa en humanidad. La gran mayoría pinta lo exótico, los mitos y leyendas, poblados de árboles, serpientes, jaguares, aves, etc., hombres con rasgos europeos, mujeres como misses exuberantes y sensuales, todo listo para la venta, el mercado, el aplauso, la vanidad. ¿Y, en dónde están los pobladores, las comunidades nativas y los demás habitantes?

He aquí a los “Artistas” y el “Arte” que este sistema coorporativo, consumista, burgués y antinaciolista nos presentta como “Arte auténtico”, siendo solo un “Arte muerto, vacío y ajeno”. En esencia no es más que un “Arte decorativo”.

Lo que se exhibe en las grandes e importantes galerías comerciales y otras instituciones del estado es lo que en Europa se ha dado en llamar HAMPARTE, concepto creado y acuñado por el pintor y docente español Antonio García Villarán, que proviene acertadamente de la unión de las palabras HAMPA+ARTE= HAMPARTE, nada más específico para denominar esta gran estafa de alto nivel institucionalizado en el mundo. Hay silencio casi absoluto, casi todos callan, algunos por complicidad y los demás, simplemente por ignorancia.

El nobel peruano / español Mario Vargas Llosa lo había denunciado clara y abiertamente en una de sus habituales columnas de “Piedra de toque” (1997), reproducido en el Dominical del Comercio (12 de diciembre de 2010), entre otras cosas, ahí habla de lo nefasto y pueril que habían devenido llegado las galerías y con ellas, las llamadas Bienales de Arte, cada vez más insólitas y grotescas. Veamos sus palabras: “…En lo que a mí se refiere, yo advertí que algo andaba podrido en el mundo del Arte…” y continuaba “…El único criterio más o menos generalizado para las Obras de Arte en la actualidad no tiene nada de artístico; es el impuesto por un mercado intervenido y manipulado por mafias de galeristas y marchands (comerciante) y que de ninguna manera revela gustos y sensibilidades estéticos, solo operaciones publicitarias de relaciones públicas y en muchos casos, simples atracos. Hace más o menos un mes visité, por cuarta vez en mi vida (pero ésta será la última) la Bienal de Venecia. Estuve allí un par de horas creo, y al salir advertí que a ni uno solo de todos los cuadros, esculturas y objetos que había visto en la veintena de pabellones que recorrí, le hubiera abierto las puertas de mi casa aunque me lo suplicara de rodillas.” ¿Qué espertento o idiotez habrá visto (en una de las vitrinas de Arte más importante y connotada del mundo) este representante convicto y confeso del neoliberalismo burgués y defensor acérrimo de este nefasto sistema que le produjo tanta rabia y asco? Y ¿Qué esperar de otras galerías del mundo e incluídas las nuestras?

Por otro lado, siguiendo la ruta trazada por el Maestro Sabogal y los Indigenistas, y por algunos Maestros a título personal como Urteaga, Pantigoso, Núñez Ureta, Izquierdo, etc.; un grupo de pintores hemos apostado por un Arte nacional, realista y humano. Un Arte vívido, que refleje ese inmenso y maravilloso mundo que es el pueblo. Un arte sin disfraz ni doblez, limpio, puro y casi virgen. Y, junto a nosotros, nos acompañan un sinnúmero de talentosos y entusiastas jóvenes, todos con fé y esperanzas en un Arte nuevo, vigoroso y verdadero. Todos creemos que el verdadero Arte está en las calles, cerca del corazón del pueblo, que “las manos de un campesino son más hermosas que el Apolo del Belvedere” como nos enseñara el genial Van Gogh. Hacer un Arte que conmueva, que grite, que haga sentir y pensar, con la mayor calidad estética y técnica posible, y que llegue a la mente y corazón de nuestro pueblo, y así cumplir con ese precepto sagrado que nos enseñara el más universal de nuestros poetas, César Vallejo: “Todo acto o voz genial viene del pueblo y va hacia él.”

Por último, la palabra y el concepto de Arte y Artista en nuestro medio están tan tergiversados y desfigurados, que, por respeto a nuestro grandes y verdaderos Artistas, personalmente, sin pizca de falsa modestia, opté desde un comienzo de mi carrera por el título de pintor, que es el término con que me identifico plenamente.

 

BRUNO PORTUGUEZ NOLASCO

Pintor

Chorrillos, mayo de 2020


Fuente: Revista Inkarri.

martes, 23 de febrero de 2021

Acerca del concepto de educación

 Acerca del concepto de educación[1]

 


Dr. Álvaro Villavicencio Whittembury[2]

 

El concepto de educación y las concepciones del mundo

La educación es un proceso social concreto, porque forma parte de la realidad objetiva, de esa parte que es la sociedad. Que la educación es, pues, consustancial con el hombre. Sostuvimos que ello se demuestra a través del desarrollo histórico, del quehacer histórico de la especie humana, a lo largo de todas las formaciones económico-sociales que el hombre ha creado. De allí que el proceso educativo ocurrió en la sociedad de la comunidad primitiva, y en las sociedades clasistas, feudal y burguesa, anteriores a las presentes, y que ocurre en las sociedades clasistas burguesas, burguesas-imperialistas y socialistas actuales. Que seguirá ocurriendo mientras la especie humana exista en el cosmos.

Trataremos, ahora, de establecer el concepto genérico de educación.

 

1. La educación, formación del hombre de acuerdo con una concepción del mundo

La concepción del mundo es, como se ha expresado ya, un sistema de ideas, conceptos y representaciones sobre la naturaleza, la sociedad y el conocimiento. En su amplio sentido, abarca toda, las concepciones del hombre sobre la realidad en torno: concepciones filosóficas, económicas, político-sociales, científicas particulares, morales, estéticas, etc. En su sentido estricto, medular, abarca los problemas fundamentales de la filosofía: materia y espíritu, desarrollo, conocimiento y sociedad.

Mas, la concepción del mundo (conciencia social, ideología) está determinada por el ser social, refleja el ser social, sin que esto quiera decir que deje de tener influencia sobre él. Si el ser social es clasista, la concepción del mundo adquiere un carácter de clase, e impera, predomina, la concepción del mundo de la clase que se encuentra en el poder. Si el ser social clasista es un ser que contiene relaciones económicas distorsionadas, injustas, de explotación de una mayoría por una minoría explotadora (esclavismo, feudalismo y capitalismo), la concepción del mundo predominante también tendrá carácter distorsionado (consciente o inconscientemente) y será la dominante porque corresponde a esas minorías dominantes. Si el ser social clasista es un ser que contiene relaciones económicas no distorsionadas sino concordantes con el carácter social de la producción, tendientes a eliminar de modo definitivo la explotación del hombre por el hombre (socialismo), la concepción del mundo no será distorsionada, tendrá un carácter científico, será la dominante y se generalizará.

Las clases explotadoras esclavista, feudal y burguesa, por defender sus intereses de clase y por distorsión gnoseológica, deforman la concepción del mundo, la ideología; la clase obrera, en contrarío, no la deforma; la eleva al nivel de ciencia. Por ello, la ideología de la clase obrera, la concepción del mundo de la clase obrera, el marxismo y su núcleo filosófico, el materialismo dialéctico, constituyen actualmente la concepción científica del mundo.

¿Puede vivir un hombre sin una concepción del mundo, pueril, elemental o amplia? Esto sería imposible. El cuerpo humano puede existir, sí, descerebrado, en "estado vegetal". "La concepción del mundo tiene una enorme importancia práctica, pues de ella depende la actitud del hombre frente a la realidad que le rodea y sirve de guía para la acción", expresan Rosental—Iudin (38—75; el subrayado es nuestro).

Si la concepción del mundo, la ideología, es tal que distorsiona, deforma la realidad, el hombre vive, vivirá, pero sus actitudes serán distorsionadas, quiéralo o no. Por el contrario, si la concepción del mundo no distorsiona la realidad, es verdad objetiva, el hombre vive y vivirá en ascendente, pleno, y jamás igualado desarrollo. O el hombre vive orientado por una concepción idealista del mundo en sus diversas y actuales manifestaciones filosóficas, o lo hace con la concepción materialista del mundo en su expresión filosófica actual: el materialismo dialéctico e histórico. No hay términos medios, remitiéndonos al problema fundamental de la filosofía.

Pues bien. No puede haber educación sin un contenido educativo que debe adquirir el sujeto para ser educado. Y ¿qué es, en esencia, el contenido educativo? A la postre no puede ser otra cosa que, total o parcialmente, la concepción del mundo, la conciencia social, la ideología, reflejo del ser social.

En consecuencia, desde el punto de vista del materialismo dialéctico e histórico, la educación es, en sentido general, la acción espontánea o sistemática que se ejerce sobre el hombre para ser formado de acuerdo con una concepción del mundo, a fin de que actúe según esa concepción en la formación económico-social a la que pertenece. En formaciones económico-sociales clasistas la educación es clasista y, por tanto, es el proceso sistemático consistente en formar al hombre según la concepción del mundo de la clase que se encuentra en el poder, a fin de que actúe según esa concepción. En formaciones económico-sociales clasistas, las clases dominadas, realizan, también, proceso educativo sistemático, mas no es el imperante.

Es acción espontánea, homogénea, no clasista, porque en la Comunidad Primitiva la influencia era (o es) realizada por la sociedad en su conjunto y por el propio medio ambiente, sin encargarla a ninguna institución específica. Es acción sistemática, especialmente organizada, clasista, porque en las formaciones económico-sociales clasistas (Esclavismo Feudalismo, Capitalismo y Socialismo) surge y se desarrolla vigorosamente un conjunto de instituciones destinado específicamente a educar: la escuela jardines de infancia, escuelas primarias, secundarias y superiores con diversas características y su aparato administrativo, que constituye lo que se denomina "sistema educativo" y que para nosotros es la ESCE en sus varias modalidades; y porque otras instituciones, actividades o procesos sociales, que no forman parte del sistema educativo escolarizado, es decir, no destinados específicamente a educar, realizan una influencia organizada, planificada o permanente sobre el sujeto (partidos políticos, sindicatos, instituciones religiosas, medios de comunicación, centros de trabajo, la calle, el barrio, etc.) que también educa, conformando lo que hemos dado en llamar ESCNE. Y como es acción sistemática clasista, la ejercen las clases sociales, predominando aquella que desarrolla la, clase que domina la formación económico-social.

Es acción espontánea o sistemática que se ejerce sobre el hombre, porque no sólo el niño, el adolescente o el joven son sujetos de la educación. Lo es el hombre maduro y lo es el hombre viejo o el anciano. Es el hombre, en general, el sujeto de la educación. Desde que nace hasta que fenece. Desde que es concebido hasta que muere. Porque la influencia, la acción, espontánea o sistemática (escolarizada o no escolarizada) no se detienen al término de una etapa señalada del ciclo vital del hombre ni es patrimonio exclusivo de los hombres maduros (un bebé puede influir, accionar en un anciano, por ejemplo). Por ello se dice que la educación es permanente.

Esa acción o influencia se ejercen sobre el hombre para ser formado de acuerdo con una concepción del mundo, a fin de que actúe según esa concepción, en la formación económico-social a la que pertenece, porque toda acción o influencia tiene un objetivo, una finalidad, precisa en el caso de la educación: la asimilación de un contenido, denominado "contenido educativo"; y ese contenido educativo que el "educador" (sujeto que ejerce la acción o influencia) debe hacer asimilar al "educando" (sujeto que recibe la acción o influencia) no viene a ser sino, en todo o en parte, un conjunto o sistema de ideas, conceptos o representaciones sobre la naturaleza, la sociedad y el conocimiento, una ideología, para actuar, según ella, como integrante de una formación económico-social no clasista o clasista (comunidad primitiva, esclavista, feudalista, capitalista o socialista); porque gestante, niño, adolescente, joven, adulto o senil, el hombre debe actuar, vivir, desempeñar un papel o un rol, trabajar, dentro de la formación social, no clasista o clasista, a la que pertenece. El trabajo es la expresión máxima de la actuación del hombre, en el entendido de que el concepto de trabajo es relativo a cada concepción del mundo y en cada período histórico.

La actuación, el vivir, el desempeñar un papel específico, el trabajar, suponen, pues, la adquisición de las habilidades o destrezas y actitudes para la vigencia, satisfacción de las necesidades, desarrollo y/o caducidad de la formación económico-social, a nivel de sus fuerzas productivas, de sus relaciones de producción y de su ordenamiento social, político-estatal y de su sistema ideológico, lo cual significa la formación, por ejemplo, de cazadores, agricultores, artesanos, obreros, técnicos, administradores, comerciantes, economistas, relacionistas industriales, abogados, secretarios, periodistas o comunicadores, militares, burócratas o trabajadores del Estado, educadores, artistas, religiosos, científicos, políticos, filósofos, etc.: explotadores y explotados en formaciones económico-sociales cuyas relaciones de producción son de explotación del hombre por el hombre.

La educación es, pues, en sentido general, la formación del hombre de acuerdo con una determinada concepción del mundo, de una determinada ideología: formación, no sólo como proceso (acción espontánea o sistemática) sino también como punto de llegada, meta, objetivo o finalidad (adquisición de una determinada concepción del mundo, ideología, y de las destrezas, habilidades o actitudes concordantes con esa concepción, para actuar, vivir, desempeñar un papel específico, trabajar, en la formación económico-social a la que se pertenece y/o por la que se lucha).

La expresión "En formaciones económico-sociales clasistas la educación es clasista y, por tanto, es el proceso sistemático consistente en formar al hombre según la concepción del mundo de la clase que se encuentra en el poder, a fin de que actúe según esa concepción. En formaciones económico-sociales clasistas, las clases dominadas realizan, también, proceso educativo sistemático, mas no es el imperante", encierra el sentido general del concepto de educación ya analizado, pero lo remite a la situación particular de las formaciones económico-sociales clasistas: deja la acción educativa de ser espontánea, homogénea, como en la Comunidad Primitiva, para convertirse en sistemática, específicamente organizada, discriminada y discriminatoria, según las clases sociales; el contenido educativo que impera para formar hombres que puedan actuar, desempeñar una función, trabajar, de acuerdo con una concepción del mundo, se deriva e impone de la concepción del mundo de la clase que detenta el poder, que domina la sociedad clasista; predomina, entonces, la educación que imparte la clase dominante; y existe, por ende, la educación que organizan las clases dominadas en sus dos formas, ESCE y ESCNE, en diferentes modalidades, pero no impera.

Este concepto de educación tiene una expresión mucho más resumida cuando se dice que la educación es la acción espontánea o sistemática que se ejerce sobre el hombre para que adquiera una concepción del mundo y actúe, desempeñe una función, acorde con esa concepción, como integrante de una formación económico-social determinada.

Ese es en esencia, el concepto de educación, el mismo que hace explícitas sus clases, formas y carácter. Así, podemos referirnos a la educación espontánea de la comunidad primitiva, pasada o actual, y a la educación sistemática clasista, idealista y materialista, del esclavismo, del feudalismo, del capitalismo y del socialismo.

La educación idealista, en sus manifestaciones concretas esclavista, feudal y burguesa, por ser, en esencia, el proceso de adquisición de la concepción del mundo idealista para que los hombres actúen, desempeñe un rol, trabajen, de acuerdo con ella, es una educación que produce hombres de concepción y actitudes distorsionadas, no concordantes con la verdad objetiva, reflejo de la realidad objetiva. Mas, esa concepción del mundo se presenta, contradictoriamente, como la única verdadera cuando, al ser esgrimida y asimilada de modo compulsivo, la utiliza y propaga la clase poseedora, minoritaria y dominante en el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo. Esto explica que, para la burguesía dominante, por ejemplo, la única y verdadera educación sea la correspondiente a la concepción idealista del mundo actual en sus diversas manifestaciones filosóficas; y que se tome en extrema consideración las reformas burguesas de la educación para ponerles la etiqueta de "nueva educación", tanto en sus expresiones metodológicas cuanto en las doctrinarias.

La educación materialista, manifestada de modo concreto en los países auténticamente socialistas del mundo actual, por ser, en esencia, la acción que se ejerce sobre los hombres para que adquieran la concepción materialista del mundo cuya médula es el materialismo dialéctico e histórico y actúen, cumplan una función, trabajen de acuerdo a ella, es una educación que produce hombres de concepción y actitudes no distorsionadas, concordantes con la verdad objetiva, reflejo de la realidad objetiva. Esta, sí, es la verdadera nueva educación. Al producir los hombres dentro de una sociedad cuya base o estructura económica (relaciones de producción) va eliminando, hasta hacerla nula, la propiedad privada de los medios de producción y al asimilar, mediante el proceso educativo, la concepción materialista, científica, del mundo, asistimos, sí, al surgimiento de hombres formados de modo armónico, integral, completo.

 

 

Biografía

 

Dr. Álvaro Villavicencio Whittembury

 

Doctor en Educación, profesor emérito de la Universidad Nacional “Enrique Guzmán y Valle” (La Cantuta) y de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, instituciones donde trabajó como docente en el campo de la educación y dirigió centros de formación de Maestros, incluidos los correspondientes a la práctica profesional. Ha sido director de la Escuela de Posgrado y Rector (A.I.) de la Universidad "La Cantuta".

En 1954 se inició como docente en la Escuela Nº 111 de Cajabamba, su tierra natal. En 1966 fue profesor del Instituto Experimental de Educación Nº 6 de Lima y de la Universidad Peruana de Ciencias y Tecnología, hoy Universidad Particular Ricardo Palma.

Ha viajado a Puerto Rico y Estados Unidos de Norteamérica (USA) para perfeccionarse en educación (1955-1956); a México y USA para investigar asuntos educacionales (1985, 1996, 1997, 1999 y 2000); a la República Popular China como periodista e investigador de la educación (1979-1980); y a Italia para intervenir en jornadas sobre derechos humanos, invitado por Amnistía Internacional (1996).

Colabora como periodista eventual en diarios y revistas especializadas de Lima.

Entre otros textos, ha publicado los siguientes: "El esquema de aprendizaje"  (1962), "Acerca del concepto de educación"  (1978), "Apuntes y transcripciones para una historia y  filosofía de la educación"  (1983), “El régimen de créditos” (Revista de la UNE, 1967), “El perfil profesional y el plan curricular” (Revista de la UNE, 1982), "Educación, ideas básicas" (2001), y “Teoría General de la Educación”, (2010).

 Actualmente vive en Villa Toledo (Colca), Cieneguilla, Lima- Perú.

 

 



[1] Álvaro Villavicencio, Acerca del Concepto de Educación (Cuestiones fundamentales de la Pedagogía) Pág. 86. Editorial Los Kantus. 1978.

[2] Ex catedrático de la UNE.

domingo, 7 de febrero de 2021

Entrevista a Efraín Morote Best

Entrevista a Efraín Morote Best[1]

Cultura popular, cultura andina y tradiciones populares



 

Por Alejandro Melgar

 

Dr. Morote, ¿Cuáles son las diferencias que hay entre folklore, cultura popular y cultura andina?

Ud. me habla de tres categorías distintas y vinculadas, ninguna de ellas unívoca. El término folklore expresa dos conceptos básicos diferentes y complementarios. De un lado, designa el conjunto de valores espirituales y materiales fruto de la vicisitud histórica del Pueblo; del Pueblo con mayúscula, es decir, de la clase social productora y despojada; de otro lado, nombra a la ciencia histórico-social específica que trata de determinar las leyes de surgimiento, desarrollo y extinción de esos valores espirituales y materiales, real o aparentemente fiadores de la existencia humana, pero, en todo caso integrantes de aquel patrimonio histórico-social conocido también con el nombre de tradiciones populares.

Al decir "dos conceptos básicos", estoy advirtiendo que hay otras significaciones. Cierto sector social, por ejemplo, utiliza el vocablo folklore o su derivado: folklórico para señalar lo ridículo, lo grotesco, lo tosco, y deslucido en la conducta, el lenguaje y hasta la apariencia exterior de individuos de su propia camada. Aquí, en el fondo, se trata de un giro especial en el modo de hablar (y, desde luego, de pensar) de ese vulgo pequeño burgués cuasialfabeto o parailustrado que disfraza su miedo al Pueblo, con la burla y el menosprecio. Es un asunto de mentalidad de clase, de clase social.

Cultura Popular, locución que no me es de uso, entiendo que significa el conjunto de valores más o menos democráticas y socialistas de las masas explotadas y oprimidas, en contraposición con la cultura burguesa (o en nuestro caso, feudal-burguesa) dominante, que busca la perpetuación de sus ventajas basadas en la injusticia social y que, con tal propósito, utiliza, con idéntico denuedo, el pupitre o la cátedra, la tribuna o el confesionario, el púlpito o el libro, el periódico o la televisión, el soborno o el asesinato. En este sentido, la expresión cultura popular tiene para mí ciertas connotaciones político-sociales, como el término folklore las suyas estrictamente científicas o zafiamente vulgares.

Cultura andina es, según percibo, una categoría en desarrollo; una categoría instrumental tendente a abstraer lo que de nativo común o compartido hay en lo diverso de los valores espirituales y materiales del área geográfica-histórico-social a la que alude.

Resulta obvio que al transmitirle estas ideas asumo una posición, lo que significa que hay otras que advierten la multivocidad.

 

¿Qué relación halla usted entre folklore y cambio social?

El folklore es una disciplina histórico-proyectiva. Estudia cosas vivas venidas de tiempos muertos, pero las estudia no para regodearse con la contemplación de ellas o con un sistemático examen y quedarse allí, sino para junto con otras disciplinas contribuir al aceleramiento del cambio social.

El cambio, todos lo sabemos, es el salto de una fase de desarrollo social de la sociedad de clases a otra, cualitativamente superior. Este proceso, sometido a leyes, puede adelantarse o retrasarse, pero es necesario, vale decir, ineludible. Se retrasa, por lo común, debido al poco desarrollo de la fuerzas productivas y a la resistencia que opone la clase reaccionaria utilizando mil medios, principalmente los criminales, ya que su aspiración suprema es evitar el paso del poder de sus manos a las del pueblo. Se acelera con el desarrollo de esas fuerzas productivas, con la maduración de la conciencia social, con el agudizamiento de las injustas relaciones de producción, con la adicción de la ferocidad represiva del Estado, en cuyo caso, como es normal que suceda, la lucha de clases deviene en violencia abierta que acaba cabal y definitivamente con la clase explotadora y su enorme maquinaria represiva expresada en las órganos del Estado reaccionario.

Si el folklore es una disciplina histórica-proyectiva que, precisamente, estudia el patrimonio del pueblo, si el cambio social es un paso tajante y necesario de una vieja calidad a otra nueva; si ese tránsito puede adelantarse o retrasarse en su advenimiento y si el sector positivo del patrimonio popular es parte de las armas que el pueblo pone al servicio de su lucha de liberación; si todo esto acontece, como es cierto que es así, el vínculo entre folklore y cambio social se hace muy visible.

El correcto manejo del patrimonio tradicional del pueblo puede contribuir, y contribuye, al aceleramiento del proceso; el incorrecto manejo, a su retraso.

Pero algo más, y muy importante: producido el cambio social, las tradiciones populares purificadas por una concepción científica del mundo, sirven para descubrir y mostrar la genuina identidad nacional; identidad totalmente alejada del nacionalismo chauvinista, patriotero, y siempre tragicómico que la reacción emplea como otra arma de lucha, esta vez para engañar, para confundir.

Nosotros, dije alguna vez, solo podemos ser nosotros mismos; pero también somos la Humanidad; una Humanidad que se enriquecerá con nuestras peculiaridades fuertes, útiles, honradas, hermosas y se deleitará auténticamente con ellas.

 

Usted tiene un trabajo publicado sobre Antropología en el que sostiene la existencia de cinco principios...

Entiendo que se refiere al discurso sobre la Antropología. La primera edición se la hizo en Huamanga, la segunda en Huancayo, en las facultades de ciencias sociales de las universidades respectivas.

Sostengo cinco proposiciones que enuncian otros tantos principios de las ciencias histórico-sociales: los de Unidad, Compromiso, Identificación, Definición y Acción, que, al final, se resumen en una fórmula: Las ciencias sociales son ciencias altamente comprometidas y sus labradores sirven, explícita o implícitamente, las causas del inmovilismo, de la reforma o del cambio, debiendo anotarse que el inmovilismo es una forma de necrofilia con cada vez más escasos adictos y que el reformismo es una costurería remendataria de ineficacia probada. Yo, desde luego, me defino por el cambio. No puede ser de otra manera, si vivo en el país en el que vivo; un país injustamente desdichado, pero en cuyo brillante futuro confío.

 

También tiene otras publicaciones...

Sí; cerca de cien trabajos publicados aquí y allá, con buena fortuna o sin ella. Estos trabajos aparecen en libros, folletos, revistas y alguna enciclopedia. Pero, tal vez, lo que más interesa es lo que hoy se hace que lo que ayer se hizo.

 

¿Qué nos puede decir sobre Ayacucho, nuestra tierra?

Sigo viéndola como una víctima propiciatoria del cambio social en el Perú, en América y en los pueblos pobres del mundo.

 

Algunas palabras finales para la juventud.

... Solo puedo, o, más bien, debo dirigirme a la juventud peruana que, desde el lugar donde se halle, entrega sus energías, y a veces su propia vida, a la lucha por el cambio, que trae la liberación nacional, el progreso social y la paz: que aquilate muy seriamente su enorme tarea, puesto que esa es la única manera de pagar con buena moneda la gran deuda que contrajo al haber nacido ahora, y aquí. Vivimos en un país inverosímil, que merece ser redimido. Que puede ser redimido. Que debe ser redimido. Que, a pesar de todo, será redimido.

 

EFRAÍN MOROTE BEST (1921 – 1991)

Nace en Ayacucho un 8 de julio de 1921, fue un estudioso del folklore peruano. Y reconocido como uno de los precursores de la antropología peruana.

Nació en la ciudad de Huamanga (Ayacucho). Fue su lengua materna el inglés o el francés. Siendo adulto, se trasladó al Cusco para estudiar en la Universidad de San Antonio Abad de dicha ciudad, donde obtuvo los grados académicos de bachiller en Humanidades y de doctor en Historia. Luego estudió Derecho en las Universidades Nacionales de Arequipa y Trujillo.

Entre los cargos que en vida tuvo, podemos mencionar que fue director de la revista Tradición, catedrático de folclore de la Universidad, presidente de la Sociedad Peruana de Folklore, coordinador de las Escuelas Bilingües del Ministerio Pública, Rector de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, personero del Consejo Inter Universitario y luego delegado del CONUP para la reorganización de la Universidad Nacional del Centro del Perú en Huancayo, etc.

Realizó una infatigable labor de investigación folclórica y de rescate de tradiciones populares en muchos puntos del territorio peruano. Como prueba de ello, dejó un valioso registro de publicaciones y trabajos de recolección y análisis. Resulta particularmente encomiable la rigurosidad científica con la que llevó a cabo sus proyectos.

 

Fuente: http://miguel.guzman.free.fr/Runapacha/entrevistamorote.htm

 

DECÍA EL DR. MOROTE QUE A LA UNIVERSIDAD “SE VIENE A ENRIQUECERLA Y NO A ENRIQUECERSE, A PAGAR DEUDAS Y NO A COBRARLAS, A SEMBRAR Y NO A COSECHAR”. JAMÁS DESCUIDÓ LA ENSEÑANZA-APRENDIZAJE EN LAS AULAS UNIVERSITARIAS...

 El Dr. Efraín Morote Best fue ayacuchano, huamanguino de nacimiento, estudió en Ayacucho y en el Cusco, se graduó en las universidades de Cusco, Arequipa y Trujillo, ejerció la docencia por más de treinta años y fue rector de la Universidad San Cristóbal de Huamanga.

Tuvo altos cargos en 28 instituciones académicas de América, Europa y Asia (como presidente honorario, presidente académico de orden, miembro honorario, miembro correspondiente, etc.) y ha dictado cursos y conferencias magistrales en representación del Perú en esos tres continentes.

Vivió una infancia en una época de honda depresión económica; por motivos familiares, tuvo contacto con los campesinos pauperizados, su primera lengua es el quechua y no el español, los campesinos fueron sus primeros maestros. Estuvo influenciado por el Neoindigenismo en el Cusco; orientado básicamente hacia el folklore; por intelectuales de la época como el maestro el Dr. Víctor Navarro del Águila, los incesantes diálogos con él y con sus compañeros del Grupo Guamán Poma, primero, y del Grupo Tradición, después, las ansiosas lecturas de fuentes escritas sobre la historia de América y del mundo; de obras de Filosofía, de Antropología, de Sociología, de Economía y de abundante gama de obras literarias de diversos países y épocas, fue ampliando su visión del mundo. También asumió la cátedra de Folklore en la Universidad San Antonio Abad del Cusco.

EN OTRO MOMENTO LO VEMOS LIGADO ESTRECHAMENTE CON LA ENORME RESPONSABILIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN, EL DESARROLLO, EL FORTALECIMIENTO Y LA DEFENSA DE LA UNIVERSIDAD. Esta tarea no fue nada fácil, pues la Universidad de Huamanga, desde el momento de reiniciar sus funciones académicas, se debatió en una lucha constante por los magros presupuestos asignados por el Estado y la permanente satanización que atentaba contra el funcionamiento de esta Universidad. Durante los diez años insistió duramente a quienes querían servirse de ella y no servirla.

DECÍA EL DR. MOROTE QUE A LA UNIVERSIDAD “SE VIENE A ENRIQUECERLA Y NO A ENRIQUECERSE, A PAGAR DEUDAS Y NO A COBRARLAS, A SEMBRAR Y NO A COSECHAR”. JAMÁS DESCUIDÓ LA ENSEÑANZA-APRENDIZAJE EN LAS AULAS UNIVERSITARIAS.

Tuvo a su cargo, de acuerdo a los planes de estudio, las asignaturas de Folklore, de Metodología y Etnología Amazónica, entre otras. Se pronunció contra la utilización de la cátedra para conseguir posiciones políticas o fortunas personales; en fin, remarco que la Universidad no tiene sentido el “favor”, “el regalo”, la “recomendación”.

APORTES AL FOLKLORE. Su aporte es al conocimiento de la cultura popular, a la historia oral y escrita de nuestros pueblos, así como al desarrollo conceptual de las Ciencias Sociales y en especial del Folklore, donde nos dice: EL FOLKLORE “ES UN SECTOR ESPECÍFICO DE LAS CIENCIAS HISTÓRICO-SOCIALES QUE BUSCA DETERMINAR LAS LEYES DE SURGIMIENTO, DESARROLLO Y EXTINCIÓN DE LAS TRADICIONES POPULARES”.

ES DESTACABLE LOS SEIS PRINCIPIOS QUE RIGEN EN EL CAMPO DE ESTAS CIENCIAS; DEBEN SER ARTICULADAS: EL PRINCIPIO DE UNIDAD, EL PRINCIPIO DE COMPROMISO, EL PRINCIPIO DE CLASE, EL PRINCIPIO DE IDENTIFICACIÓN, EL PRINCIPIO DE DEFINICIÓN Y EL PRINCIPIO DE ACCIÓN. SU PREOCUPACIÓN EN EL FOLKLORE PASÓ POR EL TRABAJO DE REGISTRAR, CLASIFICAR, ANALIZAR, INTERPRETAR, Y GENERALIZAR EXPRESIONES Y ESENCIAS DE LA CULTURA. PARTICIPÓ ACTIVAMENTE EN LOS CONGRESOS DE FOLKLORE.

PRODUCCIÓN INTELECTUAL Fue parte de ese movimiento cultural que surgió en el Cusco en la década del 50 con la revista Tradición, órgano del Grupo Tradición del Perú, la Sociedad peruana de folklore, que edito también su Boletín y después los Archivos Peruanos de Folklore y organizó el Comité Permanente de Conceptualización en Folklore.

Su producción intelectual está en sus obras publicadas y de recopilación: Aldeas Sumergidas, Pueblo y Universidad y El Nakaq.

El Dr. Efraín Morote Best pertenece a la gran familia de los más distinguidos intelectuales del mundo peruano y latinoamericano, como lo son José María Arguedas, Cesar Guardia Mayorga, Josafat Roel Pineda, Luís E. Valcárcel, Juan José Vega, Rodrigo Montoya, Mildred Merino, Manuel Acosta Ojeda y entre otros estudiosos del Folclore. El maestro dejó de pensar el 7 de abril de 1989.

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* Extraído del Libro “Pueblo y Universidad” por Víctor Huaylla Quispe.



[1] El 12 de julio de 1987, el diario "Cambio", en Lima, publicó la entrevista que Alejandro Melgar hiciera al Dr. Efraín Morote Best, y que a continuación extractamos.

Entrevista a Víctor Mazzi

Entrevista a Víctor Mazzi[1]

La poesía del proletariado

 


Por Ricardo Gonzáles Vigil

 

¿Qué entiende usted por poesía proletaria?

La poesía proletaria exterioriza una concepción y una perspectiva estético-ideológica que corresponde al proletariado ya que expresa las experiencias de la clase obrera. Hay que tener en cuenta que todos los escritores que se han denominado “literatos nacionales”, en realidad, no encarnan a la mayoría. Bien sabemos que los sentimientos son comunes a todas las personas, pero las características son diferentes y perfilan una fisonomía clasista. Como muestra pensemos que cuando un familiar de un proletario muere, este se pone a llorar con una desesperación y angustia que no se puede permitir en otras clases; entre las clases burguesas la muerte tiene un sentido de apariencia, es decir el deudo se pone a decepcionar los pésames y a mantener las apariencias en todo. Lo mismo ocurre en el amor, en el dolor; sus características determinan el apartamiento de las clases. Todo esto exige que la clase trabajadora tenga sus aedas que trasunten sus sentimientos y los hagan accesibles a la gente que conforma la clase proletaria, ya que la poesía en boga o más publicitada no es accesible a las masas.

 

¿El concepto de proletariado incluiría al campesinado, ya que la gran mayoría de peruanos siguen siendo campesinos?

Las expresiones del campo no son las de la ciudad. La poesía proletaria trae una conciencia de clase y la poesía indigenista, como nos la recuerda Mariátegui, no fue hecha por indígenas, en cambio, la poesía proletaria es hecha por los mismos obreros.

 

Pero en su antología incluye poetas que no son de extracción obrera y que no han transcurrido su vida en oficios proletarios.

El poeta es proletario por extracción o por posición. Si adopta la conciencia de clase, está inmerso en los problemas del proletariado. Existiría pues un proletariado fabril y un proletariado intelectual.

 

¿Es lo mismo hablar de poesía proletaria y poesía revolucionaria?

Bueno, en algunos aspectos sí, porque no puede estar alejada de la acción política, pero no se puede identificar la poesía proletaria con la poesía política. La poesía política siempre trasunta una expresión partidaria; la poesía proletaria en cambio, sin dejar de ser política, no se identifica con una actitud partidarista sino con las necesidades de expresión de la clase obrera.

 

Etapas de la poesía proletaria peruana

 

¿Cómo logró determinar la existencia de “anticipadores” y de “cursores” de la poesía proletaria peruana, de acuerdo al esquema que presenta Ud. en su antología?

En principio, soy un estudioso de la literatura peruana. El proletariado no ha existido solamente a partir de la revolución industrial, sino desde mucho antes (tenemos el movimiento de Espartaco 80 años antes de Cristo, en el que intervinieron albañiles, pescadores, es decir hombres pertenecientes al proletariado sin saberlo). Al estudiar las obras y las biografías de Juan del Valle y Caviedes, Gabriel Aguilar y Nalvarte, y Constantino Carrasco me di cuenta de que eran precursores de la literatura proletaria; Caviedes, por ejemplo, había sido un obrero, aunque claro en esa época no estaba sistematizada la noción de clase. En cuanto a los cursores, observé que se había escrito mucho sobre el proletariado en 1912; uno de los textos que recuerdo es una oda a los obreros escrita por José Gálvez Barrenechea. Este poema no tenía una visión total de lo que es el proletariado. Lo mismo ocurre con la generación de 1920, con Serafín Delmar, Magda Portal, Nicanor de la Fuente y otros que trataron de hacer una poesía cercana a la visión de la clase obrera, pero no lograron penetrar a fondo en la actividad y sentimientos de la clase trabajadora peruana. Todo esto me hace hablar de cursores a partir de los postulados estéticos y políticos que trazó José Carlos Mariátegui y más profundamente César Vallejo; si bien ellos no fueron obreros, estuvieron al servicio de la ideología de la clase obrera y, por lo tanto, son proletarios por posición.

 

La mayoría de los autores posteriores han participado en el Grupo Intelectual “Primero de Mayo”. ¿Cómo se gestó esta asociación?

Podemos decir que en Chosica se originó la idea de reunir a los escritores de la clase obrera, dado que acá nos encontramos tres trabajadores que hacíamos versos: José Guerra Peñaloza, Carlos Loayza y yo; en 1947 ya trazamos un esbozo de lo que podría ser más tarde la poesía proletaria. Luego fui a trabajar a Paucartambo, donde me encontré con escritores obreros y en 1950 instituimos el grupo “Tierra y Libertad”, con Víctor Ladera Prieto, Eusebio Arias Vivanco, Sócrates Morales y otros. Después pudimos reencontrarnos en 1956 en Lima, y conocimos a otros escritores como Leoncio Bueno y dimos fundación al Grupo Intelectual “Primero de Mayo”. Se elaboró un programa de principios que está vigente. Actualmente agrupa a 35 escritores, 13 de ellos bastantes jóvenes. Tenemos filiales en Tacna, Cusco, Piura, Chiclayo, Jauja, Huancayo, y otras ciudades del país. El Grupo “Primero de Mayo” ha leído una serie de autores que le crearon la conciencia de una corriente proletaria; el grupo Boedo de Argentina, diversos autores latinoamericanos y norteamericanos cercanos a la clase obrera, los poetas obreros españoles –entre ellos, la figura de Miguel Hernández-. Y creo que es la primera vez que una entidad se ha logrado mantener, porque el grupo Boedo no duró más de diez años. Estamos en constante correspondencia con escritores obreros de otros países.

 


POESIA AL TRABAJO

Porque somos

lo que por nosotros somos

en cada jornada diaria,

porque estamos

cuan presto estamos llenos

de dolor y de ternura,

porque luchamos

donde luchamos por la conquista

del pan y la belleza,

porque pensamos

lo que pensamos de esta sociedad

dividida en clases,

porque tenemos

el orgullo que tenemos de ser

sostenedores del orbe,

porque soñamos

con lo que realmente soñamos

por un futuro no lejano

y porque no olvidamos

a nuestros compañeros caídos

en la brega y el combate,

y pongámonos de pie

para celebrar el día nuestro

(Pero entonando LA INTERNACIONAL)

 

LA HUELGA

 

La huelga,

compañero,

no es ponerse a mirar la luna

ni entrecerrar los párpados

esperando el maná del cielo.

 

La huelga,

miradlo,

es una boca enorme de clamores,

el pecho dispuesto a la lid

entre un bosque de pancartas.

 

La huelga,

compañero,

no es pedir centavos por caridad

ni regatear algunas migajas

a la tenebrosa voluntad del amo.

 

La huelga,

decidlo,

es un muro de voces coléricas,

un levantamiento de puños

y una toma de calles y plazas.

 

La huelga,

camarada,

es una poderosa arma del pueblo.



[1] Entrevista realizada el 6 de marzo de 1977.