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viernes, 20 de marzo de 2026

Conversando con Ricardo Dolorier

 

Conversando con Ricardo Dolorier[1]

 


Las clases sociales existen al margen de nuestra voluntad y en determinado momento se decanta”

 

Por profesores Patricia Dávila y David Acevedo

 

 

El maestro Dolorier a través de esta entrevista analiza el arte popular, sus características, el origen de las composiciones populares. De igual modo, opina sobre la situación del maestro en relación al Estado y su política educativa. Señala, además que es fundamental estudiar y hacerlo con herramientas adecuadas como el materialismo dialéctico.

 

Cuando hablamos de estas composiciones, como son Flor de retama, Los cabitos, Desaparecido, Agüita de lluvia, etcétera ¿Qué recuerdos le vienen a la mente?

RDU: Estos temas que se han propalado son temas de carácter eminentemente social. Para mí siempre ha sido difícil escribir poemas de amor, canciones de amor; he tenido más predisposición por los temas sociales de aquellos que comprometen a una clase social, al conjunto humano, especialmente a los pobres del país. He sido formado por una maestra de aldea de un temperamento generoso, solidario y esa ha sido mi escuela, mi inspiración; de tal manera que el dolor, la injusticia contra los desposeídos, me duele mucho y no tengo otra forma de expresar mi indignación sino a través de estas canciones. “Flor de Retama” tiene su origen en una acción casi de exterminio que dirigió la dictadura de Velasco Alvarado con motivo de la gratuidad de la enseñanza en el año 1969, este decreto o ley que pretendía reglamentar la gratuidad de la enseñanza donde todos los niños campesinos entraban a primer año de media como becarios y si en el examen del primer bimestre alguien salía desaprobado en un curso debía pagar 100 soles por este curso durante el siguiente bimestre hasta que recuperara la beca. Y los hijos de los campesinos empezaron a jalar lenguaje, matemáticas, inglés y hasta historia universal. Hubo un rechazo popular a esa medida. En Huanta y Ayacucho se dio la respuesta, salieron los estudiantes de las secciones vespertinas del colegio González Vigil, y los campesinos de las comunidades tomaron la ciudad, redujeron a la policía, su comisaría. Entonces el gobierno reaccionó violentamente y envió a una tropa especializada de la policía que entró a sangre y fuego. Jamás se supo cuántos exactamente habían muerto. Oficialmente el gobierno reconoció 29 fallecidos, pero no se llevaba la cuenta de cuántos heridos habían recogido en camiones. Este episodio me indignó mucho porque algunos de los asesinados habían sido alumnos míos en la sección vespertina del colegio González Vigil. Entonces estaba en La Cantuta como profesor.

 

¿Por qué su inspiración tiene ese sentido político en sus composiciones? y ¿Por qué el arte debe tener ingredientes políticos?

RDU: Claro, eran manifestaciones testimoniales. El caso de “Los Cabitos” también, es un huaino que se escribió posteriormente a “Flor de Retama”, que es una solicitud a los soldaditos en el cuartel de Los Cabitos en Ayacucho que se negaron a disparar frente al pueblo, fue eso lo que les pedían. Luego el tema “Agüita de lluvia” está dedicado a los niños que en esta contienda eran víctimas de ambos lados. “Desaparecido” es una historia muy personal; tuve a un muchacho a mi cargo, que mi madre al morir me lo dejó para que yo lo siguiera educando, era una especie de hermano menor que ella me había dejado. Sin embargo, a la muerte de ella se convirtió en mi hijo. Él estudió en la Universidad de Ayacucho, se recibió de profesor de filosofía e historia. Estaba ejerciendo su profesión en Churcampas, en su tierra natal, cuando llegó la Marina y lo desapareció. Nunca más se supo de él. Tenía 4 hijos; la esposa fue acribillada cuando fue a preguntar por él, fue arrojada a una fosa común junto con otros cadáveres. Iba a ser sepultada, cubierta por tierra cuando empezó a llover y entonces los soldados la dejaron insepulta. El cadáver de esta mujer resucitó de entre los muertos, salió arañando de la fosa, así como estaba, herida como estaba, acribillada como estaba, recogió a sus hijos, se subió al ómnibus que llevaba la correspondencia y llegaron a Lima, se cambió de apellido y ahora vive en Huachipa. Ha educado a sus hijos, los cuales son universitarios. En honor a esa persona que se llamaba Fortunato Llangay Carhuamaca, mi hijo, es que escribo “Desaparecido”.

 

¿Existe alguna composición última?

RDU: Hay una última canción de tipo testimonial que ha grabado Amanda Portales, en su último disco, que se llama “Voz y canto”, y dice:

Se alza una voz,

se eleva el canto,

se alza la voz y el canto

sobre los abismos del dolor,

sobre los abismos del dolor

Por los caminos de la esperanza siempre abierta

Se alza una voz se embandera el canto

Canto y bandera, himno y enseña

Pongo en tus manos compañera

Canto andino rebelde

Altivo tierno como un niño,

Pongo en tus manos compañera

Guarda en tu pecho esta enseña

Cuando el terror asesino

Trice la vida de un niño

Alza tu voz, eleva tu canto

Miles de voces alzadas

Acudirán de la montaña

Para sumarse a tu canto

Nunca lo dudes compañera

Guarda en tu pecho esta enseña

 

¿Qué características debería tenerse en cuenta para hablar de arte popular o artista popular?

RDU: Yo creo que es una cuestión de convicciones, de formación. Artista popular no es aquel que sólo canta huaino o que interpreta temas andinos. No por el hecho de que la letra diga ay, palomita, ya es un canto popular, es un canto folclórico. Creo que tiene que ver con la formación, con la ideología que cada cual tiene, con el compromiso histórico que cada uno tiene con el proceso social de la sociedad peruana.

 

¿Cómo ve el arte popular en estas dos últimas dos décadas?

RDU: En realidad, oficialmente el arte popular no ha sido muy alentado ni protegido, más bien han sido las instituciones, los clubes departamentales, los clubes distritales, los caseríos que han mantenido viva estas manifestaciones, fundamentalmente la música popular andina. Los días sábados y domingos en las zonas aledañas a Lima se ven estos pequeños grupos de comunidades andinas festejando sus costumbres y tradiciones; por otro lado, vemos grandes masas aglomeradas frente a un escenario donde personajes de libidinosa raigambre popular interpretan canciones que absolutamente no tienen nada que ver con su realidad. Hasta las instituciones que se entiende que deberían defender el patrimonio cultural con cierta autenticidad están desvirtuándolo. Un caso, por ejemplo, es el centro cultural de arte puneño Brisas del Titicaca, que ofrece un espectáculo es absolutamente distorsionador de la música tanto de la sierra como de la costa, es una parodia muy mal hecha. Llena de colorinches, muy hollywoodenses, pero carente de autenticidad. La coreografía ha sacrificado la autenticidad del arte popular. Felizmente todavía se mantiene en las comunidades que residen en Lima, pero cuando se tratan de concursos ya se viene la sofisticación, la escuela de arte de Arguedas, también ahí... la coreografía es lo que prima por encima de la autenticidad. La vez pasada vi un espectáculo de un grupo folclórico de música y danza tradicional de Suiza, personas que desde su infancia habían cultivado ese arte popular genuino, auténtico, ya eran personas mayores y, sin embargo, seguían cultivando con mucha unión sus danzas y las confrontaron con las danzas del asentamiento humano 27 de marzo, lo habían preparado para armonizar, confraternizar. Sin embargo, creo que la labor de la Universidad Católica es encomiable, creo que ahí Chalena Vásquez está haciendo un buen trabajo. He visto espectáculos montados por los elencos de danzas de la Universidad Católica y tienen mucha calidad, mucha seriedad y bastante autenticidad, y da gusto porque son jóvenes que a lo mejor no son andinos y, sin embargo, tratan las danzas con mucho respeto.

 

¿Cuál sería el trasfondo de esta desvirtuación de nuestro arte popular?

RDU: Todo lo que se masifica se deteriora. Entonces, se atiende nada más a la masa, a las cuestiones comerciales a entender y comprar. Entonces, en esas grandes concentraciones nadie va a ver arte, sino a beber o fumar droga y por gritar, quitarse el estrés, porque saben que no van a ver arte. Y hasta las letras son de mal gusto y de elemental estructura. La cosa más chabacana.

 

A través de esas letras se va dando un “adormecimiento” de su conciencia.

RDU: Claro, evidentemente. Además, que la educación peruana no le ha dado otra cosa, en las escuelas ya no se escucha música, no hay danza, no hay teatro, no hay poesía, no hay arte, y el arte es el alimento espiritual enriquecedor del ser humano. Es el arte lo que sensibiliza al hombre. Y una persona sin sensibilidad no puede tener principios, puede tener ideologías, todo le “resbala” y vive en su “mundo interno”. Esa música y el endiosamiento de esos personajes tienen esa función: hacer que el pueblo se adormezca con la lujuria, el sexo y la droga, se expanda su animalidad unas horas de cada semana, para volver al trabajo.

 

¿Los espectáculos que la Universidad Católica realiza no le parece que son limitados en cuanto a la acogida que puedan tener, hasta un poco elitizados porque no llegan a las mayorías de las personas, quedándose en un grupo de personas conocedoras, difícil de tener acceso a ellas por el costo que genera?

RDU: Los canales tampoco existen para que esos grupos puedan llegar a lugares donde se puedan apreciar. Le diré que estoy seguro que si recibieran ellos una invitación del asentamiento humano Huaycán, ese grupo iría a Huaycán y daría una función, pero no hay esos canales, se pierde. Quisiera darles otro testimonio más: en el colegio General Prado del Callao, todos los años, en el mes de noviembre, hay una especie de festival folclórico donde participa toda la escuela, desde los de jardín hasta los de secundaria donde el espectáculo dura desde las 9 am hasta las 11 pm sin parar, grupo tras grupo, y los padres de familia, en las graderías, haciendo barra por sus secciones y ahí hay interpretaciones de todas las partes del país. Y no es raro ver a alguna negrita bien chivilla bailando huaino con un entusiasmo y una entrega, y resulta provechosa. Claro, a veces los profesores en su afán de ganar el trofeo un poco que distorsionan la forma atentando contra el fondo. Pero como esfuerzo es excelente.

 

Los trabajos artísticos populares han ido disminuyendo gradualmente, por diversas causas: la represión del Estado, la alienación, la mercenarización, comercialización, etcétera. Sin embargo, algunos trabajos han continuado haciéndose desde una ideología popular, ¿cómo explica este fenómeno?

RDU: Mire, es verdad que ya no hay esa inquietud casi permanente y creciente y casi masiva del arte popular de hace unas décadas. Sin embargo, le recuerdo que hemos vivido 20 años de violencia y eso deja huellas. Lo que estamos viviendo de violencia urbana no es sino la cosecha de esos vientos que se sembraron y que ahora estamos cosechando. La cultura de la violencia se ha impuesto sobre la cultura real del arte. El ser violento es mucho más gratificante, más beneficioso que ser un artista. Sin embargo, hay focos, los clubes departamentales. Fedipa en el caso de Ayacucho es un caso paradigmático. Cuando la Fedipa convocó a las comunidades a sus exposiciones, o cuando hace conciertos en el estadio de San Marcos, es un lleno completo. Luego los jueves en la Escuela del Folklore José María Arguedas, los Encuentros Arguedianos, donde hay poesía, canto, pintura muy buena de carácter social. De tal manera que se está recuperando esos espacios. Esperamos que las facultades de Educación, de CC.SS. de San Marcos, ojalá que, de La Cantuta, de la Agraria, de Ingeniería, vuelvan a tomar compromisos de este tipo. Sucede que el modelo económico y el grado de deterioro de nuestra economía ha hecho que la gente esté más por la subsistencia antes que por el desarrollo del espíritu.

 

¿Cómo explica el fenómeno de la chicha, el techno-huayno?, ¿cuál sería su significado y cuál sería su repercusión en la formación de los jóvenes y adolescentes?

RDU: Mire, obedecen a procesos sociales. Podría hablarle de lo que ocurre en Ayacucho y Huanta ahora, mi tierra, que es lo más próximo que tengo. En Ayacucho, a las nueve de la noche no había ni un alma caminando por la calle. En Huanta los niños estaban pensando en el deporte, campeonatos, o alguna fiesta de promoción, pero ahora todos los días jueves, viernes, sábados y domingos hay chicha, chicha y chicha. Esa es la cultura de la violencia. Antes en Ayacucho no se iba a encontrar una discoteca y ahora hay discotecas. Puede que la Policía y el Ejército propiciaran las discotecas y ahora forman parte de su entorno cultural.

 

Las producciones populares anónimas, tanto de canciones, poemas, teatro, cuentos, etcétera. ¿Esto se podría explicar dentro del proceso dialéctico de la lucha y unidad de contrarios?

RDU: Todo tiene su explicación en eso. En la esencia dialéctica. Este principio no puede derogarse por ley, como no puede derogarse por ley la ley de la gravedad universal. No puede decirse “por esta ley no hay lucha de clases”. Las clases sociales existen al margen de nuestra voluntad y en determinado momento se decanta, pero está viviendo y es posible que en unas décadas más pueda surgir. La historia tiene eso de avance, de reflexión, de retroceso; es parte de la dialéctica. Quien piense que el socialismo ya caducó, que son ideas obsoletas, está en un grave error. Eso sería admitir que el capitalismo sería la última etapa del proceso histórico de la humanidad y nadie va a ser tan injusto.

 

¿Qué reflexión le ameritan nombres como los de J. C. Mariátegui, César Vallejo, José María Arguedas?
RDU: Mariátegui, Vallejo, Arguedas siguen siendo los paradigmas de los ideólogos del socialismo que tienen una visión marxista dialéctica de nuestra realidad y, desde esa ideología y metodología para analizar los procesos, nos señalan el camino para seguir analizando el país. Porque el país que analizó Mariátegui no es el país actual. Requerimos nuevos estudiosos sociales, nuevos analistas que con la herramienta del materialismo puedan dar una visión contemporánea de nuestro país. Eso se requiere, ojalá que se estén formando en las universidades.

 

Educación y maestros

 

La educación se hunde en el más cruel oscurantismo; se ha retrocedido en contenidos, metodologías, etcétera. Se enseñan contenidos desfasados, por no decir idealistas, anticientíficos. ¿Qué hacer frente a este contexto?

RDU: El Ministerio de Educación (Minedu), el Estado, debe pasar las decisiones en ese sector a las regiones, para que las regiones con mayor proximidad del problema puedan tomar medidas que solucionen el problema. Más que el Minedu, un Consejo Nacional de Educación, podría dar las pautas generales, las ideas básicas generales, sobre las cuales cada una de las regiones debería dictar su propia organización educativa. No es lo mismo la educación en San Martín que en Cerro de Pasco como para ser guiado desde Lima. No es lo mismo enseñar en Tumbes que enseñar en Puno, son realidades diferentes. Y la mejor forma de resolver este asunto son las regiones, que tienen el conocimiento más próximo de su realidad y pueden afrontar sus problemas y dar soluciones correctas.

 

¿Cómo ve la situación del maestro? ¿Qué características debería tener un maestro que se enfrente decididamente a los problemas como alienación, indiferencia, individualismo, arribismo, etcétera?

RDU: Yo creo que el magisterio ha devenido también en una devaluación casi completa. Y creo que lamentablemente no se trata solamente de dinero, sino de actitud. Yo a los maestros les digo que no se trata de tener vocación para ser maestro, creo que muy pocos tienen vocación. Les confieso que yo nunca he tenido vocación para ser maestro y, sin embargo, me consideran el maestro de los maestros del Perú. Pienso que lo que me ha llevado a eso no es la vocación, sino el sentido de responsabilidad. Si asumo la responsabilidad de enseñar, tengo que enseñar bien. Y si además me pagan bien o mal, tengo que justificar ese pago. Porque si no me gusta, ¿para qué asumo la responsabilidad? Por otra parte, este mismo magisterio es dramáticamente muy deficitario. Conozco maestros, maestras que no pueden tomar ni un dictado, no pueden redactar una oración compuesta, no pueden leer un párrafo en voz alta. Con esos tipos de maestros cómo se les ocurre dar una propuesta del nuevo enfoque que está recargado de términos lingüísticos. Por ejemplo, hay una sección de producción de textos orales. ¿Por qué no le llamamos elocución y lo simplificamos? A la producción de textos escritos llamémosle redacción. A las actividades transversales llamémosle actividades permanentes, que todo el mundo entiende. Es una cuestión entonces de cambiar a una metodología más sencilla, más asequible al maestro, que le permita superar sus propias deficiencias y ver cómo atiende la educación de los niños. El problema no es evaluar a los maestros, tomarles exámenes, por ahí no está la solución. Supongamos que tomas exámenes, son 320 mil maestros, los jalas a todos, ¿con quiénes los reemplazas? ¿con los nuevos que terminan la universidad? Esos están peor. Hay que darle una solución a este problema.

 

Usted es autor de una frase: “Ser maestro en el Perú es una forma muy peligrosa de vivir, ser maestro en el Perú es una forma muy hermosa de morir”. ¿Podría contarnos el contexto que motivó su inspiración y por qué cree que es esto?

RDU: Esta frase surgió durante el periodo de enfrentamiento contra la dictadura de Velasco, cuando el Sutep era la única fuerza social que se le oponía en las calles, era la única que le había faltado el respeto a la dictadura, al punto que Velasco decía “estás con la revolución o estás con el Sutep en contra de la revolución”. Se había polarizado la lucha en esas circunstancias, hubo la huelga del magisterio de 1979. Había apresamiento de maestros en todas partes, había muertes y muertes de maestros en todos lados y el gobierno se atrevió a subrogar al poeta Mario Florián de su cargo de profesor de Lengua y Literatura del colegio Melitón Carvajal, lo subrogaron y lo reemplazaron con un estudiante de la Villarreal y entonces sus alumnos, algunos profesores de San Marcos: Marco Martos y otros, prepararon un acto de desagravio en la Casona de San Marcos donde hubo un recital y me invitaron a participar. Estaba en el público y por la emoción le dije a Mario “Ser maestro en el Perú es una forma muy peligrosa de vivir, ser maestro en el Perú es una forma muy hermosa de morir”. Marco Martos había tomado nota de ello y apareció en un periódico, sinceramente no iba a recordar esa frase. De ahí esa frase se difundió por todo el mundo en las tarjetas, traducido a 5 idiomas. De tal manera que una de las causas que llevó al desprestigio al gobierno de la dictadura y determinó que hubiese un retorno a la democracia fue justamente la lucha del Sutep y esa frase que envalentonó a los maestros. Fue una especie de bandera y escudo frente a la agresión dictatorial.

 

¿Usted cree que la situación de los maestros es culpa de ellos o es acaso la política ineficiente de los gobiernos en lo educativo?

RDU: Yo creo que son varios factores. Nuestros maestros están mal preparados desde la primaria, desde secundaria y finalmente desde la universidad, y nos dan este resultado. Pueden tener mucho conocimiento teórico, pero en el aula no puedes aplicarlo. Ahora, le diré, este modelo educativo que está imponiendo el Minedu es un modelo que viene de Nueva Zelanda. En Nueva Zelanda tuvo éxito este modelo por áreas y entonces a algún iluminado se le ocurrió que “si esto ha tenido éxito en el primer mundo, también que tenga éxito en el tercer mundo”, y el Banco Mundial lo ha impuesto en toda América Latina. Y en toda América Latina está el problema. Pero también existe en España, en EE.UU. La comprensión lectora no es un problema sólo de ellos, en nuestro caso es dramático, ya que para leer es necesario concentrarse, prestar atención y es eso lo que los niños no pueden con tantos estímulos visuales que reciben. A eso se añade toda una política que en el Perú con Mercedes Cabanillas como ministra (en el primer gobierno del Apra) hizo que cualquier empleado de los colegios, cualquier administrativo, aun cualquiera de servicio, pudiera llegar a ser maestro estudiando simplemente en las vacaciones. Entonces, como había un gran ausentismo de maestros, ya que muchos abandonaron las aulas para dedicarse a otras actividades, con el Apra, secretarias, auxiliares, hasta porteros, jardineros, de pronto se volvieron maestros primarios. Para ser maestro de primaria se requiere ser muy inteligente y mucho más todavía si se es maestro de inicial.

 

Actualmente el sector más afectado por la alienación es nuestra niñez, adolescencia y juventud. ¿Qué podríamos hacer los maestros de escuelas para afrontar esta situación?

RDU: Mire, todo proceso de avance tecnológico, avance científico, causa estragos, convulsión en un determinado momento. Es evidente que la informática, la cibernética también han traído problemas con los niños, a través de los estímulos visuales que los tienen muy atentos para ver qué es lo que ocurre, de tal manera que su capacidad de reflexión, de análisis, de concentración se va perdiendo. Entonces el niño no puede leer un texto muy largo, tiene que ser un texto pequeño, lo acostumbramos a que al final ya no lea nada. El niño quiere aprender todo viendo y se puede aprender muchas cosas viendo, pero es en el proceso de lectura cuando se forman las estructuras mentales que permiten comprender conceptos mucho más complejos.

 

¿Qué mensaje les daría a los jóvenes que van a leer esta entrevista?

RDU: Yo creo que no hay que perder la fe en el país, no hay que perder la fe en el proceso histórico que va a devenir en nuestro país. Hay que dedicar tiempo a preservar los valores, nuestra identidad cultural y tomar interés por las ciencias sociales, estudiarlas. Creo que hay que volver al estudio del Materialismo Dialéctico, el estudio de la dialéctica para poder analizar, comprender todo el proceso de nuestro país y el mundo. Es una buena herramienta de análisis de los procesos históricos que se está perdiendo porque simplemente se ha satanizado el marxismo.

 

Fuente: Revista Resplandores N° 2, 2008, lima - Perú.

 

http://forjemos.blogspot.com/2009/08/conversando-con-ricardo-dolorier.html



[1] Esta entrevista fue realizada el año 2008 en el distrito de Jesús María en la casa del maestro Ricardo Dolorier Urbano, para la revista Resplandores.

miércoles, 25 de mayo de 2022

ENTREVISTA AL MARAVILLOSO PINTOR BRUNO PORTUGUEZ

ENTREVISTA AL MARAVILLOSO PINTOR BRUNO PORTUGUEZ



José Luis Ayala.

Bruno Portuguez expone en la Casa Real de la UNMSM, jirón Andahuaylas 348, cercado de Lima, desde 9 de mayo al 9 de junio. La exposición: Memoria del Bicentenario en América Latina, trata de 25 retratos al óleo, los personaje entre otros son: Rita Puma, Melgar, Túpac Catari, Lautaro, Martí, Maceo, Pancho Villa Benito Juárez, etc., etc. Es decir excepcionales seres humanos que pertenecen a la historia del Perú y América Latina. Nunca antes se tomó en cuenta el rol protagónico de estos personajes, cuyos rostros tienen una fascinante carga humana vital.

- ¿Para quién pintas?
- Pinto para mí, para cicatrizar una gran herida, una herida abierta y aún sangrante, es la herida infligida a los más humildes de mi país que viene desde muy atrás y que aún perdura en estos días. Pinto para ellos, para mi pueblo, para reivindicarlos de alguna manera a través de mi pintura. Y pinto, con el único interés de plasmar sus sueños, sus vidas y sus luchas. Es para mí un gran honor hacerlo y lo hago con el mayor cariño y elevación estética posible, en ello me doy entero, sin disfraz ni media tintas, con toda la dicha y la fuerza que aprendí de ellos y también de la vida.

- ¿Por qué has escogido estos personajes?
- Creo, sin temor a equivocarme, que son ellos los que me han escogido a mí, yo solo trato de cumplir a cabalidad con ese encargo, y pongo en ello mi sangre y mis conocimientos de pintor, Todos ellos son hombres y mujeres cuya vida y coraje enternecen y conmueven hasta las lágrimas, y exigen mantener viva sus memorias, su sangre no en vano derramada, seguir el ejemplo de su heroísmo y la gran entrega de su vida por ver libre y digno nuestro país y unida nuestra patria grande, es decir América.

- ¿Qué relación hay entre pintura y la historia?
- Es la misma relación que hay entre arte y vida. Es decir, sin historia no hay arte y sin arte, no hay historia. Desde los albores de la civilización, el arte ha servido de soporte a la historia, el arte rupestre es una muestra palpable de ello. Y, posteriormente, la historia se encargó de servir de soporte a los diferentes movimientos artístico que se fueron gestando en el tiempo. Esa es su relación y su reciprocidad.

- ¿Cómo contribuye tu pintura a la memoria social del Perú?
- La verdad es que no tengo pretensión alguna. Soy un pintor que trabaja con la mayor libertad posible, sin trabas de ninguna especie, mucho menos de los críticos o galerías comerciales del medio. Quizás sea mi atrevimiento el de pintar al pueblo y el de retratar de alguna manera a los hombres y mujeres que evitaron que nuestro país sea ensuciado y destrozado del todo por las diferentes mafias que lo asolaron y que hoy aún existen. Eso es tal vez mi mayor y mejor logro, si algo de mi pintura queda de ello, me doy por satisfecho.

- ¿Qué relación hay entre pintura e ideología?
- No hay pintura ni arte apolítico. La pintura es un medio y como tal responde a los intereses sociales de quién lo crea, contiene quiéralo o no, el interés de su creador que puede ser de aceptación o de rechazo al sistema social en que se vive. No es ajeno a esos intereses, hay una ligazón indeleble y firme, corresponde como tal a la ideología o posición social de su creador.

- ¿Cómo defines tu pintura?
- Como un torrente de afirmación, de vida y de amor incondicional hacia los más necesitados, los explotados los invisibilizados, los sin voz. Mi estilo es propio, de gran fuerza y expresividad, para ello utilizo un grueso empaste a veces con pincel ancho o brocha y otra, con espátula, tratando de impregnar en el lienzo toda mi emoción, mi temperamento y mi vida. Utilizo para ello, una línea fuerte y quebrada, producto de nuestra telúrica y agreste geografía. Cuando pinto no me detengo en pensar más que en mi propia opinión, eso es lo más importa, no miro trabajo ajeno, al final solo estoy yo, mis utensilios y mi visión creadora, tampoco involucro o culpo a nadie de mis fracasos, que siempre fueron los más, y voy en busca del color, de la luz, eso fue siempre mi gran preocupación, como también, hacer sentir lo que yo siento, que escuchen y vibren con mi voz, y sobre todo, que amen y vean lo que yo amo y veo. Esa es mi pintura, esa mi verdad.

- ¿Qué aconsejarías a un joven pintor?
-Tal vez lo que aprendí en la vida: honestidad, verdad, coraje y perseverancia. No esperar nada de nada, ni críticas ni aplausos, solo la confianza de uno mismo, eso es lo verdadero y real, la voz profunda y sincera de nuestro corazón. Al principio es muy duro, pero hay que continuar, atreverse a ser uno mismo, a buscar su propio camino, no temer al fracaso y menos al qué dirán y sobre todo, buscar el verdadero conocimiento que está en la vida y en todos aquellos maestros que se atrevieron a forjar su propio camino. Por último, no seguir huellas ajenas, tenemos una grandiosa historia y un hermoso país, casi virgen en expresiones plásticas, los emplazo a dar el segundo gran paso de un arte verdaderamente nacional, realista y popular.

- ¿A quiénes te falta pintar?
- La historia del Perú es un proceso permanente de redescubrimiento de nosotros mismos. Falta retratar a personaje invisivilizados por la historia oficial, sindicalistas, dirigentes mineros, etc., etc.
- ¿Hasta cuándo vas a pintar?
-Hasta cuando tenga vida. Mi padre pasó 70 años de su vida en su gran pasión: el mar. Él era pescador artesanal y murió tercamente en su oficio; yo espero sobrepasarlo en experiencia y si me visita la muerte la espero trabajando.
Larga vida al pintor del Perú cósmico, sideral y eterno.

Diario UNO. Lima, 22 de mayo del año 2022.

viernes, 20 de agosto de 2021

Arguedas y la cultura nacional por Wilfredo Kapsoli

 Arguedas y la cultura nacional[1]


 

Por Wilfredo Kapsoli

I

El contexto histórico-social

El Perú contemporáneo se ha caracterizado por una creciente transformación de su estructura económica y social. Una nación en formación, desarticulada económica y administrativamente, toleró el desarrollo de los poderes y cacicazgos locales y regionales. La figura del gamonal, de la servidumbre y de los indios han sido sus elementos más significativos y esenciales. Pero la gradual penetración capitalista en el campo ha cambiado el paisaje y a los personajes de nuestra sociedad. Los gringos, terratenientes o mineros, los asalariados y comerciantes se han impuesto en muchas regiones de nuestro país. Los indios y los mestizos tradicionalmente aferrados a la sierra y a la tierra han sido expulsados del campo. Las ciudades y las urbes costeñas son invadidas. Gigantescas oleadas migratorias transforman el casco urbano y generan el surgimiento de las barriadas.

Pero también la desocupación, el hambre, las protestas populares son fenómenos cotidianos y permanentes. Desilusión o afianzamiento de la conciencia político-popular son los rasgos distintivos de nuestra mentalidad contemporánea. Dentro de este contexto, Arguedas realizó su labor intelectual y literaria.

 

II

Arguedas y su producción intelectual

La producción intelectual de Arguedas es múltiple. Abordó con igual dominio y suficiencia temas de historia, antropología como de literatura. En un primer momento su preocupación fue únicamente por la población indígena. Habiendo vivido y compartido sus experiencias vitales quiso testimoniar y reflejarlos con la palabra escrita. Posteriormente, cuando su concepción ideológica se amplía y asume la herencia de José Carlos Mariátegui, se lanzó a escribir la vida y la idiosincrasia de todas las clases sociales del Perú. Así, su interés es por los mestizos, los obreros, los "mistis", los gringos, en una palabra: por la totalidad de peruanos o por el Perú integral.

 

1. Sus estudios antropológicos. Arguedas se graduó de Doctor en Antropología en la Universidad de San Marcos. La tesis que presentó fue sobre “Las comunidades de España y del Perú". Ejerció la docencia y una gran labor de divulgación y de defensa de la cultura nacional representada, fundamentalmente, por la cultura indígena. Un rubro importante de su creación y actividad intelectual fue precisamente el rescate del folklore y la historia indígena. Tradujo una versión quechua de "Los dioses y hombres de Huarochiri” del cual Arguedas dijo: “es un documento excepcional... el único texto quechua popular conocido de los siglos XVI-XVII. El único que ofrece un cuadro completo, coherente de la mitología, de los ritos y de la sociedad en una provincia del Perú antiguo". Es una especie de Popol Vuh peruano, una pequeña biblia regional que ilumina todo el campo de la historia prehispánica.

Ya sea desde su cargo de director de la Casa de la Cultura, como desde la prensa diaria, o las revistas especializadas, buscó preservar los mitos, las leyendas, los bailes y las canciones de los indios de la hacienda y de las comunidades. Y es que la penetración capitalista no solamente desplaza las economías regionales sino también impone su cultura e ideología. Una reciente recopilación bibliográfica bajo el título de "Señores e indios" es una evidencia elocuente de aquella entrega de Arguedas. Él decía: "el estudio de la cultura quechua es urgente y sus proyecciones se deben comprometer a toda la sociedad nacional". A la colonización cultural había que enfrentarla resguardando lo nacional, lo auténtico, lo popular. Textualmente Arguedas planteó: "en el caso de Latinoamérica se trata de demostrar la imposibilidad de que en la actualidad, poderes foráneos, cualquiera sea su origen, logren el avasallamiento cultural de sus principales núcleos indígenas a pesar de la dominación política y económica".

 

2. Su producción literaria. La labor intelectual de Arguedas adquiere en la narrativa, en la novela, su nivel y concreción universal. En su obra literaria supo integrar lo personal, autobiográfico, con lo local, regional y nacional. Logró plasmar y superar el indigenismo. Su especial, situación de haber vivido y sufrido con los indios le permitió representarlos con objetividad y realismo. Aun cuando étnicamente no fuera indio. Como lo ha señalado Antonio Cornejo Polar, nos ofrece una verdadera literatura indígena. Aquella creación que Mariátegui reclamaba años antes, cuando decía que la literatura en el Perú todavía era indigenista y no indígena. Arguedas en su famosa "confesión" en Arequipa contó los pasajes más importantes de su vida. Al referirse a sus primeros años, dijo: "'quedaron en mi persona dos cosas muy sólidamente desde que aprendí a hablar: la ternura y el amor sin límites de los indios, el amor que se tienen entre ellos mismos y que le tienen a la naturaleza, a las montañas, a los ríos, a las aves; y el odio que tienen a quienes, casi inconscientemente y como una especie de mandato supremo, les hacían padecer". Este mundo era distorsionado o groseramente morigerado. Incluso escritores como Enrique López Albújar o Ventura García Calderón no conocían ni comprendían lo esencial de la cultura india. Por ello Arguedas se propuso escribir tal cual es, "porque yo lo he gozado, yo lo he sufrido". El proyecto de Arguedas maduró y alcanzó logros cada vez más notorios y universales. Sus personajes fueron los indios de hacienda, de comunidad, los mistis o gamonales y geográficamente se ocupó de la aldea, de la provincia y hasta del territorio nacional. Su argumentación permanente fue contradicción de personas, clases, regiones y sistemas económicos. Veamos este recorrido del proyecto nacional popular de José Maña Arguedas:

En Agua (1935), su primera producción literaria, recrea la vida de una aldea y los conflictos entre el gamonal y los indios. La aldea es San Juan de Lucanas y la hacienda Viseca. Pero, al mismo tiempo, en Agua aparece "la decisión del protagonista (Arguedas) de incorporarse profundamente al mundo indio y la correlativa voluntad de abandonar el propio".

Al referirse a Yawar Fiesta (1941), su segunda novela, Arguedas dijo: "señores, describí el poder del pueblo indígena. El verdadero personaje de esta novela es la masa indígena que destruye el mito que está representado por el toro, el Misitu. Cuando el pueblo indígena quiere mostrar su valor ante la gente que lo desprecia, que son los señores, incluso mata a un dios; que es el Misitu, e incluso está dispuesto a matar a sus dioses para demostrar que son gente que tienen valor". El escenario de Yawar Fiesta es Puquio, capital de los Andes y muestra la contradicción entre el universo de la costa y de la sierra. Su función e importancia es grande en cuanto tienen un valor testimonial y de índole histórico-social. Presagia, a decir de Cornejo Polar, la creación de Todas las sangres. Su tercera novela, Los ríos profundos (1958), marca una nueva etapa en el pensamiento de Arguedas. Así lo considera Tomás Escajadillo cuando dice: "no se trata solamente de un proceso de madurez de un escritor, de un natural afinamiento de sus medios expresivos, en suma, de una mayor calidad y jerarquía... Hay algo más y son los nuevos elementos y factores que significan un alejamiento o una superación del indigenismo ortodoxo". La trama de la novela, según el mismo Arguedas, "es la sublevación de los indios de hacienda por una causa de orden mágico: ellos están atacados por el tifus y se difunde la idea de que la ‘madre’ del tifus que es un animal, no podrá morir, sino en virtud de una misa que el santo padre de Abancay dijera, para lo cual tienen que tomar la ciudad y enfrentarse a las fuerzas represivas, hasta lograr su ansiada misa mágica". Esta obra presenta en forma de ficción fenómenos de la misma lucha campesina que se hicieron intensos en los años siguientes. El escenario de la obra es el Cuzco y Abancay, es decir, capitales, ya no de provincias sino de departamentos.

En la misma dirección y sentido Arguedas explicó la tesis central de su novela Todas las sangres (1964.): "El Perú se está debatiendo entre dos tendencias. ¿Qué es mejor para el hombre, cómo progresa más el hombre, mediante la competencia individual, el incentivo de ser uno más poderoso que todos los demás o mediante la cooperación fraternal de todos los hombres que es la que practican los indios? El contexto de la novela discurre en todo el ámbito nacional y compromete a todas las clases sociales”.

Hasta aquí, hay en Arguedas una constante superación; pero todavía podría quedar en el populismo, si tenemos en consideración sus propias declaraciones doctrinarias que guían su producción literaria: "que el individualismo agresivo no es el que va a impulsar bien a la humanidad sino que la va a destruir; es la fraternidad humana la que hará posible la grandeza no solamente del Perú sino de la humanidad. Y esa es la que practican los indios y la practican con un orden, con un sistema, con una tradición".

Pero Arguedas avanzó más. Se declaró heredero ideológico de José Carlos Mariátegui y reconoció la profunda influencia que le causaron la revista Amauta y su director. La huella del Amauta en Arguedas es profunda al punto de que en él se produce una verdadera situación consustancial entre la vida y la ideología. Su novela póstuma El zorro de arriba y el zorro de abajo es el mejor testimonio político literario que nos ha podido dejar.

A los nueve años de su trágica desaparición José María Arguedas sigue vivo en el corazón de su pueblo. Los indios y lacayos con quienes tembló de frío en los regadíos nocturnos y bailó en los carnavales, borracho de alegría, al compás de la tinya y la flauta, lo siguen recordando y lo conservarán de generación en generación, eternamente.

 

Bibliografía básica

1.       Revista Peruana de Cultura N° 13 y 14 (Homenaje a José María Arguedas. Lima, I. N. C. 1970).

2.       José María Arguedas, Señores e indios. Buenos Aires, Ed. Calicanto (recopilación de artículos acerca de la cultura quechua realizada por Ángel Rama).

3.       Francisco Ávila, Dioses y hombres de Huarochirí, narración quechua, traducida al castellano por José María Arguedas. Lima, I.E.P. 1966.

La cultura popular en J.M. Arguedas. Lima, 1978. Recopilación del grupo Tarea N° 26 y 27.



[1] Kapsoli, Wilfredo: “Arguedas y la cultura nacional”, Marka, N° 104, 4-I-1979, pp. 35-36.